Praemortis. Mi tercera novela.

Ayer, en un momento de aburrimiento nocturno, me dio por poner "Praemortis" en el buscador. Cual fue mi sorpresa cuando me encontré con que varias páginas ya anunciaban  la que será mi tercera novela. Hasta marzo no podrá adquirirse (y para que llegue a España todavía tendrá que pasar más tiempo) pero algunas páginas ya anuncian su aparición y la posibilidad de reservarla.

Praemortis es, posiblemente, la novela que he escrito con mayor comodidad. Su género (que calificaría como Trhiller futurista, en lugar de ciencia ficción) me ha permitido crear un mundo completamente desde cero y jugar con él a placer.
La historia plantea una preocupación universal.  ¿Qué nos aguarda tras la muerte? Tal conocimiento supone una frontera que el hombre siempre ha soñado traspasar, y que de hecho todos traspasamos, pero cuyo conocimiento sólo está reservado al quienes abandonan el mundo de los vivos. En Praemortis , sin embargo, tal conocimiento está al alcance de todos. Cada persona puede traspasar la línea de la existencia carnal para descubrir lo que le aguardará al morir. El único problema es que la habilidad descubrirá un mundo caótico y aterrador: la promesa de una tortura eterna en un mar compuesto por las conciencias de miles de atormentados. De este modo, la novela es la búsqueda de un sentido para la existencia del hombre, lejos de los dogmas de las religiones.

Praemortis tiene muchas influencias. Se me ocurren obras como Juego de Tronos o la Trilogía de las fundaciones, de Asimov; pero también recibe mucha influencia de mis experiencias en el mundo del rol, en concreto del juego Mutant Chronicles. Hay también influencia de Lovecraft (El Haiyim no es sino primo lejano del mismísimo Cthulhu), Poe, Dante y de películas como Seven. Pero esto es sólo una pequeña lista; en realidad, si busco a mayor profundidad, encuentro más y más influencias, y, al fondo del todo, mis propias incertidumbres e inquietudes.

Para muestra, un pequeño trozo de la novela: cuando el lector la abre por la primera página, lo primero que encuentra es un extracto del diario del Dr. Frederick Veldecker, descubridor del praemortis, en el que se dice lo siguiente:

“Yo he roto la frontera de lo tangible para revelar las fuerzas de un nuevo mundo. He contestado, por medio de mi fórmula, la última pregunta de la existencia humana, y revelado así el destino que nos aguarda tras la vida mortal.
Mas ahora, cuando postrado en cama presencio la llegada ineludible del fin, se me antoja que quizás no haya sido yo el descubridor de tan revelador secreto, que no he acercado la Vorágine al conocimiento de los hombres; sino que ella misma, en su baile eterno y pavoroso, desea venir a nosotros.”