Beneficios de los juegos de rol.

Desde los trece años, más o menos, llevo practicando esta afición que, lejos de resultar perjudicial, me ha resultado de lo más beneficiosa en múltiples aspectos. Para quien no esté al tanto, un juego de rol es aquél en el que cada jugador interpreta el papel de un personaje en un mundo fantástico (futurista, medieval, en el lejano oeste, etc.), dentro de una partida organizada por un director de juego. Dicha partida consiste en una aventura en la que se introduce a los personajes que interpretan dichos jugadores. Más o menos, ésta es una explicación sucinta de lo que tratan los juegos de rol, pero no quiero detenerme demasiado en este asunto.


Pocas veces a lo largo de mi vida me he encontrado con una afición tan divertida y saludable como una buena partida. Me he cruzado en ocasiones con gente a quienes, por culpa de una rotunda ignorancia, los juegos de rol les parecen perjudiciales o incluso... diabólicos. Pasaré aquí a destacar algunas cualidades beneficiosas de los mismos, unas más evidentes que otras, con la intención de ofrecer algo de luz al tema y demostrar cómo me han ayudado a lo largo de mi vida.



  1. Las partidas resultan una diversión sana y barata. No tienen que ver con ningún tipo de droga y lo máximo que he llegado a gastarme en una de ellas es coste de una pizza a la hora de cenar. 
  2. Es un método eficaz para hacer -y conservar- amigos, ya que es una afición de grupo.
  3. Fomentan considerablemente la imaginación, ya que toda la partida se representa en la cabeza de los jugadores.
  4. Ayudan a las cualidades representativas de jugadores y director del juego. Éste último en especial aprende a expresarse en público. Por lo demás, son muy recomendables para actores de teatro, puesto que piden cierta interpretación y habilidad para introducirse en el personaje que se conduce.
Además desde un punto de vista más particular, haber ejercido como director de juego durante tantos años me ha beneficiado en el campo de la literatura, aportándome muchísimas ideas y herramientas para lo que escribo: personajes, desarrollo de los acontecimientos, ambientación, etc.
Cuando comencé con mi primera novela, Peones ciegos, descubrí que escribir no me resultaba complicado, a pesar de no haberme puesto a ello durante diez años. Creo firmemente que haber escrito cientos de partidas en ese lapso de tiempo me dio soltura para desarrollar la historia que pretendía contar. 

Esta es una pequeña muestra de las cualidades positivas que he observado y que ahora me vienen a la cabeza, pero animo a los participantes del blog -algunos grandes jugadores de rol- a que aporten otras que no estén aquí descritas.

Concluyendo, creo que queda claro mi apoyo incondicional a esta forma de pasarlo bien. Por desgracia, los juegos de rol por Internet o en consola, pese a ser muy divertidos, no aportan muchos de los beneficios que sí tienen los que se conservan en formato papel. Por mi parte, me quedo con el estilo de la vieja escuela.