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5 puntos que verás en un contrato editorial

A lo largo de mi carrera como escritor, y después de publicar cinco novelas con diferentes editoriales -españolas y estadounidenses-, he podido constatar que siempre hay algunos puntos que aparecen en la firma de todo contrato editorial. 

Conviene que, como autores, tengamos en cuenta estos puntos e intentemos pactar sobre ellos. La cruda realidad es que, por desgracia, las editoriales suelen abusar de la ilusión de los autores por publicar, lo que nos conduce a condenar nuestra novela bajo un sello editorial, o encontrarnos con que nuestro trabajo es poco reconocido.

Si vas a firmar un contrato editorial, probablemente halles los siguientes puntos:


  • El tiempo que tu novela pertenecerá a la editorial: Por  lo general, los sellos editoriales van a pactar que tu novela les pertenezca durante cinco años. Lo hacen así para curarse en salud, por si resultara que el manuscrito es todo un éxito. Lo normal, sin embargo, es que el título aguante unas semanas entre las novedades, y que luego las ventas vayan descendiendo durante los meses siguientes. Con casi toda seguridad, tras un año casi nadie lo recordará. Pese a todo, la editorial todavía puede venderlo en ofertas, a precio muy reducido. Cinco años es abusivo, pero es lo normal. Procura no firmar por más tiempo. 
  • Regalías: Puede que este punto no aparezca en el contrato, en especial si la editorial es pequeña. Las regalías son un adelanto de dinero, que suele ir acorde a una previsión de lo que la editorial ganará con tu novela. Estas regalías se dan como concepto de adelanto de tus ganancias; es decir, que te adelantarán un dinero que luego irás reponiendo con el porcentaje estipulado de lo que te corresponde. Una vez hayas alcanzado la cantidad de las regalías, cobrarás de forma regular tu porcentaje. Es posible que nunca alcances el dinero que te adelantaron. De ser así, no tienes que devolverlo. 
  • Porcentaje de ganancias: En este punto, se especifica cuánto porcentaje vas a llevarte por cada novela que se venda. Lo normal es un 10%. Sí, es poco, muy poco, pero nadie sube de ahí a menos que seas un superventas. Tampoco es normal que bajen, ni siquiera las editoriales pequeñas. Un 10% ya es suficiente injusto. 
  • Derechos de cine y videojuegos: De nuevo, las editoriales -en especial las grandes-, detallan este punto para curarse en salud. Quizás tu novela sea un éxito y quieran hacer una película de ella, por lo que conviene dejarlo todo bien atado. Si crees que tu historia podría llevarse al cine, intenta no salir perdiendo en este punto. Ocurre que, de vez en  cuando, los tratos entre una productora y una editorial no terminan de alcanzar un acuerdo, y al final es el autor quien se queda sin ver su historia en la gran pantalla.
  • Prioridad en  la presentación de futuros manuscritos: Algunas editoriales incluyen una clausula por la cual el autor se compromete a presentarles sus siguientes dos, tres o hasta cinco manuscritos antes que a cualquier otra. La editorial, de este modo, se adjudica la prioridad y se asegura el posible lanzamiento de nuevos éxitos. Por supuesto, aunque la editorial desee publicarlos una vez presentados, el autor es libre de aceptar o no el contrato. Recomiendo negociar este punto y, si lo veis posible, hacerlo desaparecer.



Taller de escritura de verano

Este jueves vengo con una noticia excelente. Calambur Teatro, la compañía para la que trabajo, abre diferentes cursos de verano en Madrid. Entre todos ellos, he abierto un taller de escritura de verano. 

Sé que estamos en época de vacaciones, así que hay dos fechas diferentes. La primera es durante la
segunda quincena de julio:

JULIO

Martes 21 – Jueves 23 – Martes 28 – Jueves 30 de 17:00 a 19:00h
8 Horas – 50€


¿Que te vas de vacaciones justo durante esa quincena? No pasa nada, imparto el mismo taller durante todos los sábados de septiembre:


SEPTIEMBRE

Sábados 5, 12, 19 y 26 de 11:30 a 13:30h
8 Horas – 50€

En este taller de verano, el objetivo es lanzarse a escribir: superar el bloqueo, aprender técnicas, lidiar con la etapa de corrección y saber cómo presentar una novela a editoriales y agencias. También me ocuparé de impartir conocimientos sobre la autopublicación, algo muy de actualidad en el universo literario.

¿Estás interesado? Escribe a cursos@calamburteatro.com desde ahí te informaremos sobre éste y/o todos los demás cursos que se ofertan. 

¡A escribir!



Duelo en el Día del Libro

Hace unos días, en un arranque de sinceridad, publiqué lo siguiente en mi muro de Facebook:

En la vida y el arte, el éxito inicial depende de un elemento: la apariencia. Una novela aparenta ser buena por su portada, una obra de teatro gusta primero por su cartel, y una persona da buena impresión por su traje. La apariencia es la clave, luego la suerte, y en tercer lugar, el talento
La realidad de nuestro tiempo es así de cruda. Para triunfar en el arte se necesita ser un buen
vendedor y tener algo de suerte. Eso es lo principal, lo demás es secundario, o incluso insignificante. Hoy, Día del Libro, llamo a los escritores que, a pesar de tener una calidad brillante, no son lo suficientemente reconocidos. 

Me siento profundamente decepcionado con el mundo, y por su falta de justicia. Lo digo con toda sinceridad. Hablaba sobre ello con un escritor brillante, y le comentaba mi intención de volver al mundo tradicional, a buscar agencias y editoriales, ante lo tedioso que puede resultar una promoción por redes sociales que no sirve de nada. Este escritor me dijo que él se encontraba desencantado. En su caso, él sí estaba bajo el amparo de una agencia; pese a todo, hace demasiado tiempo que no consigue publicar nada. 
La autopublicación es la solución para unos pocos (generalmente los que llegaron primero, los que mejor se venden, o ambos), ¿pero qué hay de los demás? El olvido. El mundo tradicional tampoco les acoge. Están perdidos.

Algunos pensarán que exagero, pero no es así. Otro escritor, el mejor de quienes se autopublican (sí, hablo de ti, compañero), no tuvo más remedio que demostrar su frustración tras ver cómo, después de tuitear hasta el hartazgo, vendía un mísero ejemplar. Este escritor no tiene parangón en calidad. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que sus obras no merecen los puestos que ostentan. Sin embargo, por encima de él destacan las noveluchas de los escribidores, ésas de calidad cuestionable, argumento manido y morbo barato. 
Cuando leí cómo se quejaba de estas cosas por Internet, le contesté que estaba hasta los cojones de todo, y así sigue siendo. Hace falta estar hasta los cojones y que todas las injusticias literarias dejen de importar. Quizás entonces uno sólo escriba para sí mismo, y nada más.

Hoy es el Día del Libro. Merece la pena aproximarse a una novela, una de verdad. Pero ignorad la propaganda morcillera, las obras que se subieron al carro del último éxito de ventas. Rastread a los desconocidos, a los que sólo luchan con su creatividad y su pluma, y leed. 




Esto no es una reseña de... La última vuelta del Scaife

En este blog hay una etiqueta que reza: reseñas autopublicados. Esa sección está dedicada a hablar de novelas de autores del mundillo indie. Hay pocas, porque no suelo leer con mucha frecuencia. De hecho, cuando Mercedes Pinto, en una de sus presentaciones, me entregó La última vuelta del Scaife, le advertí que tardaría en leerla... y he tardado mucho, mucho, pero al fin terminé.

La primera norma que me impuse al hacer reseñas de autopublicados es que no hablaría de las novelas de amigos, y la mantengo. Por eso este libro no se encuentra bajo esa etiqueta, y por eso no es una reseña... 

Es una recomendación.

Así pues, no hablaré de qué trata la novela (en el enlace de arriba tenéis una sinopsis perfecta), sino de las razones que podrían llevaros a leerla. 
En primer lugar, Mercedes tiene un estilo limpio, exento de florituras. Consigue que la lectura resulte amena y que puedan devorarse gran cantidad de páginas sin que uno se canse. Pero éste no es el
mejor de sus puntos.
La clave para disfrutar la obra de Mercedes Pinto se encuentra en el desarrollo de los personajes. La escritora consigue hacerlos tan humanos que uno se los imagina sin problemas. A lo largo de todo el relato, ahonda en sus sentimientos, sus miedos y sus sueños. Aporta, mediante la traslación de su imaginario al papel, un retrato muy ajustado de lo que desea que el lector presencie. 
Los personajes son la joya de su redacción, y parece que ella lo sabe, porque se recrea en ellos. Es el gran legado de esta novela y -presiento- del conjunto de su obra. Enhorabuena. 

A modo de pequeño contrapunto, tengo que señalar que a Mercedes todavía se le escapan los momentos de clímax. Falta emoción cuando se la esperaba, o un giro de acontecimientos más elaborado en ciertos instantes. Por otro lado, se me antoja que quizás le sobren algunos capítulos a la historia, sobre todo hacia el final. 

En definitiva, La última vuelta del Scaife resulta una historia que entretiene y que te hace comulgar con sus protagonistas. Si aún no tenéis nada con lo que ocupar los ratos libres de Semana Santa, aquí tenéis un plan ideal.

Cómo usar Twitter si eres escritor

Tengo cuenta de Twitter desde hace años, pero reconozco que hasta marzo de 2014 no empecé a utilizarla con regularidad, cuando publiqué en Amazon mi novela La costilla de Caín. Fue entonces que comprendí cuán necesaria era la red social para darme a conocer. Con esta novela, la publicidad dependía por entero de mí, así que tenía que cubrir todos los frentes. 

Como ya he dicho en muchas otras ocasiones, las redes sociales se han transformado en herramientas esenciales para los artistas -no sólo los escritores-, ya que proporcionan un enorme abanico de contactos. En mi caso, no tenía ni idea de utilizar Twitter, así que tuve que aprender sobre la marcha
con cosas que observé a otros colegas.

En menos de un año he llegado a casi dos mil contactos. En esta entrada quiero detallar cómo lo he conseguido, y de qué modo uso Twitter para la la promoción de mis novelas. Espero que sea de ayuda para quienes están comenzando.

Por supuesto, éste no es un conjunto definitivo de reglas; quizás a otros no les sirva el método que yo empleo. Lo recomendable, en todo caso, es analizar las circunstancias particulares y aplicar una estrategia adecuada en base a la observación y el análisis.

También creo necesario destacar que mi estrategia es para el uso de Twitter con fines de promoción. No uso la red social para lo personal.


  • Dado que tenía algo menos de cincuenta seguidores, me propuse empezar a seguir al mayor número de gente posible. Pero mis follow nunca fueron aleatorios; seleccioné usuarios que manifestaran pasión por la lectura o escritura, se dedicaran al teatro o al cine. Mi experiencia fue que muchos de estos usuarios me devolvían el follow, de modo que empecé a aumentar el número de seguidores a gran velocidad. Cada día seguía a una docena de personas.
  • Aunque tuvieran datos que me interesaran en su descripción, no seguía -salvo ciertas excepciones- a usuarios en los que el número de followers fuera sensiblemente mayor que las personas a quienes ellos seguían; me parecía evidente que estos usuarios no iban a devolverme el follow, de modo que decidí ignorarlos, como digo, salvo algunas excepciones.
  • Cuando llegué a un número entre trescientos y cuatrocientos seguidores, comprobé que me empezaba a seguir gente a la que yo no había seguido previamente, de modo que cuando alcancé los cuatrocientos invertí el proceso. Dejé de seguir por iniciativa y sólo empecé a agregar a quienes me seguían a mí primero. Este método resultó algo más lento (la media es de unos cinco seguidores al día), pero más "genuino". Así he continuado hasta llegar a los dos mil. Por supuesto, tampoco ejerzo un follow indiscriminado. Sigo a particulares y Twitters que tengan que ver con la literatura o el teatro. El resto, por lo general, quedan fuera.
  • Sólo cuando alcancé los mil seguidores decidí utilizar herramientas como JustUnFollow. Realicé una limpieza importante, pero procurando que el número de seguidores no fuera mucho mayor que los usuarios a quienes yo seguía. La razón es que no quería convertirme en el tipo de usuario a quien describo en el punto 2.
  • En la actualidad, mi uso de Twiter está prácticamente restringido a la promoción de mis novelas. Gracias a la herramienta de ComercioCenter, envío un anuncio automático cada dos horas. En ocasiones también programo algunos mensajes a través de HootSuite. 
  • Hago RT a todo el que me lo hace a mí. Esto supone unos 30 RT al día. El número crece a medida que aumentan los seguidores.

Eso es todo, no hay más truco. La conclusión es simple: sigo a quien me siga y retuiteo a quien me reuitee. Para ser seguido hay que seguir, y para ser leído... hay que leer ;)


Cómo maquetar una novela para Amazon


A la hora de preparar un manuscrito para Amazon, el escritor independiente se ve obligado a aprender ciertas pautas de edición y maquetación. En este sentido, voy a dedicar esta entrada a ofrecer unas pequeñas ideas sobre cómo preparo yo mis manuscritos en Word (también en Openoffice, para los que utilizan este programa). Adelanto que no soy ningún especialista, y que lo que propongo es una guía muy sencilla para ofrecer algo decente, sin florituras. Espero que pueda servir a todos los que van a publicar su novela. 
Aclaro también que estoy hablando de la versión de Word 2013, pero desde versiones anteriores (desde 97, para ser exactos) algunos de los conceptos son idénticos o se parecen mucho. La versión de Openoffice que manejo es la 4.

A la hora de publicar una novela en Amazon hago lo siguiente:
  • Amazon no siempre reconoce bien las tabulaciones (las coloca de forma irregular), de modo que las elimino del documento y establezco estilos de párrafo. En Word, los estilos aparecen en la pestaña de inicio, a la derecha. Se muestran varios por defecto (Normal, Título 1, Título 2...), pero se pueden modificar haciendo click derecho sobre alguno de ellos. Allí puede establecerse el tipo de letra, alineación, sangría, etc. También pueden eliminarse las tabulaciones; algunas o todas las que haya en el documento. En Openoffice, el estilo de párrafo se halla en el extremo izquierdo, en un botón llamado "Estilos y formateo". Al hacer click sobre este botón, aparece una ventana con todos los estilos de párrafo. Hacer click derecho sobre cualquiera de ellos abre una ventana en la que se pueden modificar las mismas cosas. 
  • Tras eliminar tabuladores, establezco un estilo de párrafo para, en principio, todo el documento. Este estilo lleva una sangría de primera línea, que suele encontrarse entre 1 y 1,5 cm. También establezco un tamaño de fuente 14 y un interlineado de 1,5 puntos. Por norma general, Amazon establece un tamaño e interlineado semejantes cuando se publica en kindle, pero viene bien establecerlo si también se quiere publicar en papel a través de CreateSpace. En este programa no advierten que un tamaño 12 es demasiado pequeño a la hora de publicar, de modo que no cometáis el error de no agrandar la fuente.
  • A continuación, establezco distintos estilos de párrafo para los números de capítulo. Estos estilos vienen bien para dar uniformidad a todo el manuscrito y, además, me van a permitir realizar un índice de manera sencilla; índice que suelen requerir los señores de Amazon cuando se publica en kindle. En Word, selecciono la opción "Tabla de contenido", en la pestaña de referencias. En Openoffice, el índice se encuentra en Insertar>índices y tablas>índices y tablas.
  • Faltan un par de detalles; el primero es establecer las rayas de diálogo. Con frecuencia, solemos establecer estas rayas apretando la tecla de menos (-). Es más vistosa, sin embargo, la raya (—) que puede encontrarse en el mapa de caracteres de la fuente Times New Roman o con la fórmula Alt+0151. En el mismo mapa de caracteres pueden encontrarse las comillas castellanas ( «» ) que son preferibles a las inglesas ("). Realizar este cambio es tan fácil como elegir la opción "Buscar y reemplazar". En Word, la opción de reemplazar se encuentra en el extremo derecho de la pestaña de Inicio; en Openoffice basta con pinchar sobre los prismáticos. 
  • También busco dobles o triples espacios y los reemplazo por un espacio simple. Sólo hay que dar a la barra espaciadora dos o tres veces en la sección "buscar" y una vez en la sección "reemplazar". 

Con esto, el documento queda adecentado. Faltarían detalles como números de página (para publicar en kindle no hay que ponerlos, pero sí es recomendable hacerlo en CreateSpace), encabezamientos, letras capitales y demás. Esto es algo más complicado de hacer o no es necesario, así que lo reservo para una posterior entrada. 

De aquello que dejó 2014; de aquello que espera en 2015

He reservado la que será mi última entrada del año para hacer un breve repaso de lo que me he encontrado este año 2014 y lo que -salvo problemas- me esperará el año que viene. Sí, hoy toca entrada ligera ;) 

Si tuviera que dar un repaso al año que finaliza, diría que ha estado enmarcado en tres importantes aspectos, a saber:

  • Mi irrupción en el mundo de la literatura independiente con la novela La costilla de Caín. A fecha de hoy, más de un millar de lectores se han descargado esta historia. Sigue sin superar a otros de mis títulos, como Praemortis, pero estoy contento de ver cómo me ha abierto las puertas del universo indie. En ese sentido, he conseguido lo que pretendía.
  • El salto definitivo al mundo profesional de la improvisación teatral, de la mano de Calambur Teatro. Ya andaba tonteando con ellos desde 2013, pero este año me he consolidado definitivamente. 
  • El avance significativo del guión en el que ando involucrado. Este año, la plantilla de guionistas ha aumentado. Parece que todo va tomando forma, y que avanza a muy buen ritmo
En materia literaria, las experiencias que me he llevado este año me han hecho tomar una importante decisión: en principio, y salvo contadísimas excepciones, no volveré a gastar mi tiempo y mi esfuerzo en contactar con editoriales y/o agencias literarias. Empiezo a tener razones de peso para creer que las editoriales se hallan demasiado desesperadas como para publicar escritores poco conocidos; además, creo que Amazon y otras plataformas de autoedición les están sirviendo de escaparate para fijarse en autores a los que publicar.
Por otro lado, sólo he trabajado durante una breve temporada bajo el amparo de una agencia, y resultó una enorme decepción. Si algún agente literario se siente interesado en mi trabajo, que contacte él o ella conmigo.

Termino 2014 con algunas correcciones literarias que realizar, un guión de teatro que finalizar (un musical infantil, nada menos) y algunos pequeños flecos que atar en otros asuntillos. En cuanto a 2015, lo que espero es lo siguiente:

  • Salvo causa imprevista, autopublicaré mi novela, En los campos de Dios, entre los meses de enero y abril, en Amazon. Se trata de un drama histórico ambientado en el África colonial, que me ha costado casi dos años finalizar. Un trabajo del que me siento realmente orgulloso. Espero que os guste.
  • Comenzaré a escribir mi próxima novela, que tendrá como título El cazador de gorriones. De ésta no quiero decir nada, pero adelanto que me aguarda mucho trabajo de investigación, pues estará ambientada en la China de los manchúes.
2015 será un año con más sorpresas, claro. Mi trabajo en Calambur Teatro va a continuar (más y mejor, ¡claro!), y, del mismo modo, avanzaré con el guión. 
En definitiva: espero un 2015 que no se diferencie mucho del 2014 en lo esencial, pero mejorado en todos sus aspectos.

Nos vemos el 8 de enero.
¡Que paséis unas buenas fiestas!

Escritores independientes. ¿Una nueva generación?

En 1913, Azorín escribe un artículo (utilizando su verdadero nombre: José Martínez Ruiz) en el que rechaza las instituciones y el sistema político de la época. Es él quien acuña el término de "Generación del 98", en el que se encuentran escritores como Unamuno, Valle - Inclán o Baroja (por cierto, éste último se negaba a pertenecer a dicha generación). 

Coexistiendo con ésta aparece la Generación del 14, que empieza a verse a partir de 1910. En ella encajan autores como Ortega y Gasset o Juan Ramón Jiménez. Son escritores vinculados a la universidad, intelectuales que defienden la rebelión de las masas y la formación de minorías cultas capaces de manipular la vida social y política. Defienden la idea de la república, en una España que
no pasaba por sus mejores momentos. 
¿Os suena?

La historia se repite, y del mismo modo surgen nuevas generaciones literarias. Llamadme loco, pero llevo una temporada pensando si no será esa que alguien bautizó como "Generación Kindle" lo que toca en estos tiempos.
Muchos pensarán que esto es pretencioso. A mí, por el contrario, no me resultaría tan difícil pensar que, dentro de treinta años, los estudiantes de filología no toquen, aunque sea de refilón, "el auge literario que supuso la llegada de nuevas tecnologías".

Claro que, por otro lado, soy realista. Ayer leí un artículo muy interesante que publicaba Cita Franco, editora, escritora y fundadora de la revista A golpe de tecla (en la que publican escritores independientes). En dicho artículo, Cita dejaba ver su indignación por los auténticos bodrios con los que solía encontrarse. Dado que la autopublicación carece de filtros, el escribidor de turno puede pasar por alto, no ya el diseño de una buena portada o la maquetación, sino la misma corrección de su manuscrito. Esto da como resultado novelas mediocres, o incluso muy malas. Así no parece que vaya a construirse una generación digna de recordar.

Las chapuzas cometidas por unos cuantos hacen más difícil que sobresalgan quienes lo merecen. En ocasiones, el Top100 de Amazon se me antoja un inmenso estercolero, en el que la buena literatura brilla por su ausencia, mientras sobresalen noveluchas baratas que intentan aprovechar el tirón de vergonzosos títulos como 50 sombras de Grey o Crepúsculo.

No obstante, hoy me apetece ser positivo. Soy de los que creen que es posible una nueva generación. Probablemente coexista con otras, igual que sucedió en el pasado. Es evidente que entre los escritores independientes sobresalen algunas características diferenciadoras, como el uso frecuente de las redes sociales o el bajo precio de nuestros manuscritos. Pero no me gustaría que entre dichas características se halle la baja calidad de nuestros manuscritos.

Suceda lo que suceda, si es verdad que se está formando una nueva generación, debe estar compuesta por escritores comprometidos, dispuestos a cambiar las cosas de verdad y conscientes de que autopublicarse no es sinónimo de fracaso sino, tal vez, todo lo contrario. 

Concluyo con una pregunta: ¿Creéis que vivimos los inicios de una nueva generación literaria? 

Por qué los escritores necesitamos escribir... por encima de todo

Por lo general, el día a día de un escritor mantiene una apariencia tan normal como la de cualquier otro ser humano. Hace las tareas de casa, va a comprar, acude a su empleo (que, por lo general, no es más que algo con lo que pagar sus facturas, hipoteca o alquiler). Se relaciona con sus amigos y/o su pareja... podría decirse que hay mucho de usual en su quehacer diario, y sin embargo...

En la vida del escritor hay un instante que lo cambia todo, que revoluciona su pequeño universo interior: la llegada de la idea.
Esa chispa de inspiración aparece cuando no se espera, en cualquier minuto del día. Puede sorprenderle mientras viaja en metro, durante una conversación con sus amigos o en mitad de la noche. Nunca se sabe, pero es ese carácter sorpresivo lo que convierte el arranque de inspiración en una sensación tan magnífica, tan envolvente. 

Por eso, un escritor veterano lleva consigo una libreta, y jamás, jamás se separa de ella. Su libreta es sagrada. Mucho más importante que las llaves de casa, el móvil o la cartera. La libreta es lo que le salvará de escribir algo mediocre. 
Cuando la idea llega, el escritor busca la libreta y escribe a toda velocidad, como si estuviera poseído por un frenesí. Es muy importante que anote todo cuanto antes, porque la inspiración es semejante a un suave hálito, igual que un clímax breve pero intenso. Si se tarda demasiado, el hálito se agota, ya no conserva la energía original. Como si la idea, de algún modo, perdiera su carácter de original, de revolucionario, de magnífico. 

Una vez apuntada, la idea permanece latente. Latente en la libreta y latente en la cabeza del escritor. Está fermentando, tomando forma, enraizando. Esta aguardando el momento de ser escrita. Hay un día preciso en el calendario para ello, señalado por una especie de hado ajeno a cualquier plan humano, libre de los instantes y los vaivenes de la historia. 

Y así un día, el día, el escritor sabe que ha llegado la hora de ponerse a escribir. Toma esa idea, que ya ha madurado lo suficiente, se planta frente a la página en blanco y la vence. Redacta la primera palabra, la primera frase y el primer párrafo. Y ese párrafo provoca una sensación indescriptible. Es la introducción en un universo nuevo, el inicio de la aventura. Lo que seguirá a partir de entonces es un misterio. El escritor sufrirá, llorará, reirá y se emocionará. Vivirá momentos desesperantes cuando se bloquee, o sentirá que no da abasto durante los minutos y las horas en que las musas le posean. 

Tal vez, al terminar, descubra que lo que ha escrito le ha cambiado la vida.

Escribir no es una profesión, no puede serlo de ningún modo. No se trata de una tarea mecánica, de un proceso cotidiano. Escribir es una necesidad, un acto poético. Por ello, el escritor termina uniendo letras a pesar del tiempo, a pesar de su situación personal. A pesar del mundo. 
Muchos no comprenden por qué escribir es tan importante para quienes lo llevamos arraigado, y por qué se encuentra por delante de muchas otras prioridades. 

Tal vez esta entrada os ayude. 

Breve guía para el escritor de nuestro tiempo

Muchos dirán que a los escritores de nuestro tiempo les toca vivir una etapa difícil. La crisis ha golpeado con dureza al sector literario, y muchos autores -jóvenes y veteranos- han visto las puertas cerradas o, de abrirse, lo han hecho con notables dificultades. 

No obstante, cada escritor, en cada época, ha tenido que lidiar con problemas particulares: censura, carestía de papel, guerras... los escritores siempre han de buscarse las mañas para publicar. Nuestro tiempo, como cualquier otro, planta muros que deben salvarse. La escritura es una carrera de fondo. Como tal, es necesario que la experiencia, las derrotas y las muchas vivencias ofrezcan a quienes juntamos letras una visión para salir adelante.

Lo que publico hoy no es sino toda esa mundología escritoril; ciertos consejos para los escritores de nuestro tiempo. Espero que puedan servir de ayuda.

  • Si acabas de comenzar, hazte cuenta de Facebook Twitter, Google+... hazte también un blog y publica con regularidad. La ventaja de nuestro tiempo es que el escritor ya no vive en una cueva. Se puede acercar a sus lectores, escuchar sus críticas y compartir experiencias. 
  • Las viejas fronteras han desaparecido. Esto significa que la opinión de los lectores sobre una obra circularán sin trabas, sean buenas o malas. Sé consecuente con los elogios y con las críticas. Vas a verlas por mensajes en redes sociales, en forma de estrellas en Amazon o Goodreads, comentarios en foros... por todas partes. Si pretendes ser escritor, debes estar preparado para los lectores de verdad; esos que no son ni amigos, ni parientes, ni tus padres.
  • Los tiempos de publicación están cambiando. Ojo con quedarse estancado esperando respuesta de una agencia literaria, de una editorial, o de ambas. Muchas editoriales y agencias no se leerán tu manuscrito. No permitas que tu historia críe telarañas. Las plataformas de autopublicación existen, y son cada vez más recurridas. En mi experiencia, he decidido que, suceda lo que suceda, voy a publicar al menos un título al año. Si ninguna editorial me quiere, lo haré vía Amazon. Punto.
  • La autopublicación NO es el cubo de basura de malas historias. Vale, no hay filtro, y cada uno puede subir lo que quiera. Los escribidores abundan, tal vez más que en el mercado tradicional, pero existen muchos autores de buena calidad que han visto el potencial en este nuevo medio, y una forma tan válida como cualquier otra para llegar a los lectores. El autor que es bueno, lo es con o sin sello editorial.
  • Escapa de las editoriales que ofrecen coedición. Nunca merecieron la pena, y en estos tiempos, habiendo autopublicación gratuita, menos. 
  • Lucha por tu historia. Nos toca vivir una etapa en la que cualquiera puede escribir y publicar. Las redes sociales rebosan de anuncios, ofertas y nuevos títulos. Esto significa que tienes una abrumadora competencia. Bajo semejante marabunta, las historias no siempre sobresalen por su calidad. Tenlo muy, muy en cuenta. 

Lo que deberías saber si vas a enamorarte de un/una artista

Pues sí, lanzarse a una relación con un/una artista tiene ese toque de exótico del que carecen los amoríos tradicionales, para qué vamos a engañarnos. Va a ser diferente lo mires por donde lo mires. Admitámoslo, el toque creativo de un artista tiene un encanto especial, está lleno de ese brillo que nos llama. 
Venga, ¿lo admitimos? Los hombres y mujeres que se dedican al arte son atractivos. Pero ojo, todo ese encanto, esa vida exótica y alejada de la normalidad... todo eso tiene un precio, amigos. 

Conversando con ex parejas de artistas, he conocido aquellas personas que volverían a repetir sin dudarlo, y que, como si se hubieran aficionado a alguna droga, ya no desean tener parejas ordinarias. Otras, en cambio, se santiguan cuando tienen un/una artista cerca. Nunca más; bajo ningún concepto, volverán con alguien de ese mundillo.

La cosa está fifty fifty. ¿Por qué? Pues porque, aunque iniciarse en una relación con un/una artista es atrayente, resulta muy complicada de mantener. Joder, es que están todos locos y locas. Son (somos) una panda de raritos difíciles de soportar. 
Esto es así: resulta que no todo el mundo está preparado para embarcarse en la peliaguda aventura que promete uno de estos romances.

¿Estáis a punto de comenzar una relación con un/una artista? Aquí os dejo algunas pistas de lo que vais a encontraros. Para ello me he centrado en dos mundos que conozco bien, el actoral y el literario. 

Advertidos quedáis:

Nota: Para abreviar, utilizo el masculino en todos los casos, aunque los ejemplos son aplicables a ambos géneros.
  • El Escritor trabaja desde casa. Esto significa que se va a encerrar durante horas en una habitación, y que no va a salir excepto para las necesidades básicas. No importa que su hogar esté ardiendo. Va a seguir ahí, encerrado, dándole a la tecla. ¡Y ni se te ocurra molestarle! Puede que entres y descubras que en dos horas no ha escrito ni una letra, y que está paralizado, con la mirada fija en el techo, abstraído. Pero ojo, cometerás un error si le dices que no ha hecho nada. En realidad lleva dos horas pensando: ordenando argumentos, moldeando personajes, haciendo, rehaciendo y desechando tramas... No os engañéis, está currando de lo lindo.
  • El Artista, en general, se rige por horarios diferentes a los del resto de los mortales. Es muy probable que un actor no tenga nada que hacer un lunes, pero espera a que llegue el fin de semana y le verás cargado de actividades, bolos y demás. En cuanto a los escritores, se orientan por una -aparente- aleatoriedad en cuanto a escribir. La musa tiene, en ocasiones, extraños momentos para aparecer. Algunos ya están aporreando el ordenador desde bien temprano (las seis de la mañana, por ejemplo), mientras que otros aguardan a la medianoche. Un consejo: olvídate de los horarios convencionales si andas con un artista. 
  • Estás muy equivocado/a si crees que un Actor, por el hecho de no tener un trabajo, va a quedarse parado en casa. Su vida cotidiana está llena de oportunidades para mejorar su corrículum: cursos de canto, danza, esgrima, expresión corporal, improvisación... esta ingente cantidad de formación colma su día a día, y no va a terminar nunca, de modo que ve haciéndote a la idea.
  • Un punto en común: el Ego del Artista. Está presente, sí, y no va a desparecer. Aunque creas que no lo tiene... lo tiene, créeme. Para la mayoría de quienes viven con un artista, sobrellevar este ego es como ir en una montaña rusa. Sube y baja según el momento, se altera por cómo se haya sentido en el escenario, en un ensayo, escribiendo el último capítulo o por la recepción de su última novela. Por lo general, un artista necesita alguien que escuche sus penas que, para más inri, la mayor parte de las veces no son más que un cúmulo de preocupaciones absurdas. 
  • El Artista, y salvo contadísimas excepciones, es un excéntrico de manual. Esto significa que un escritor estará lleno de manías, tocs y costumbres raras: escribir a máquina o a lápiz, en lugar de en un portátil, como el resto de seres humanos, es la manía más liviana de todas. Cuando te despierte a las cuatro de la madrugada pidiendo su libreta como un perturbado, porque ha soñado una de las mejores ideas que ha tenido en su vida, y "necesita apuntarla lo antes posible para que no desaparezca la esencia", comprenderás que sales con alguien raro de verdad. Pero ojo, el actor no se queda atrás: tiene la costumbre de hablar solo, gesticular, poner voces... y no siempre parece que esté ensayando.
  • Si eres celoso/a, vas a pasarlo mal con un Actor. Se pasa el día con miembros del otro sexo. Se besa, se toca y se desnuda en escena. Él o ella ha visto a sus compañeros en ropa interior, o en pelota viva, y los seguirá viendo cada vez que comparta camerino. El pudor es algo que un actor eliminó de su personalidad hace mucho, mucho tiempo.

Éstos son unos pocos ejemplos, muy genéricos, pero hay más; montones de ellos. 
Convertirse en la musa de un escritor y verse reflejada en su novela, o ser esa persona a quien la actriz mira de soslayo durante un segundo, entre escena y escena, mola. Coño, claro que mola.

Mola mucho ser la pareja de un artista, pero nadie dijo que fuera sencillo
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Cómo saber que se es escritor

Discutir sobre el asunto de cuándo se es escritor es peliagudo, porque no siempre se tienen claras las fronteras. De hecho, en ocasiones he llegado a pensar que es el público quien termina colocándole a uno la etiqueta. Otras veces, parece que es uno mismo quien debe empezar a creérselo. Sin embargo, la penosa realidad es que con el mundo de la autopublicación han nacido muchos escribidores -afortunadamente de vida corta- que se han pensado lo que no era. 

Por contra, sé de buena fe que existen artistas desconocidos para sí mismos; aquéllos que, sea por miedo, por modestia o a causa de otras razones, deciden no considerarse escritores pese a serlo desde que redactaron el primer párrafo de su -tristemente- inédita historia. El mundo es cruel para los artistas, y no todos tienen arrestos para enfrentarse a la crítica... aunque esta vaya a ser buena. 

¿Cómo saber que se es escritor? Esta es la gran incertidumbre, y me temo que nadie tiene la respuesta. No obstante, hoy me siento con ganas de publicar mis reflexiones, basadas en todos los años (ya van para 8) que llevo en el mundillo. Que sirvan o no, dependerá del lector. Todo es relativo, amigos.

Aquí van. Advierto que quizás alguna os sorprenda:

  • No se es escritor por publicar una novela, ni cinco, ni cincuenta. El escritor no necesita publicar, necesita escribir. Existen escribidores con una colección de títulos a sus espaldas, y grandes autores con un par de títulos que no llegaron a publicar en vida.
  • Pensar que un escritor es un ávido lector es un mito absurdo. Muchos grandes escritores apenas leen. 
  • El verdadero escritor busca romper sus propias barreras. Escribir aquello que no se atreve a contar, mejorar el estilo, cambiar los formatos. Superarse.
  • Un escritor lo es por encima de cualquier coyuntura. No importan las pocas horas de que disponga a la semana, la escasa aceptación del público, la repercusión monetaria o que el universo entero conspire contra él. Sigue escribiendo pase lo que pase
  • El escritor escribe, primero para sí mismo, y luego para el resto del mundo, por ese orden. Quien no escribe para sí sólo quiere vender ejemplares, y quien no escriba para los demás, muy posiblemente se está engañando a sí mismo.
De cualquier modo, lo que me parece concluyente es que, al final, el tiempo se encarga de colocar todo en su sitio. Las experiencias y el paso de los años terminan por mostrar la realidad a quienes crean que pueden ser escritores; y para bien o para mal, hay que aceptarla tal cual.

Los diez mosqueteros

Sí, hoy no es jueves. Pido disculpas a quienes tienen por costumbre visitarme el cuarto día de la semana, pero he retrasado la publicación en mi blog por una buena razón: estaba esperando que sucediera un acontecimiento: La publicación de la revista digital A golpe de tecla, una publicación mensual sobre los avatares del universo literario.

Cuando Cita Franco, la directora, me propuso formar parte de este proyecto, apenas me lo podía creer. En su correo me invitaba a formar parte de los llamados "Diez Mosqueteros", entre quienes había autores de la talla de Mercedes Pinto, Rafael R. Costa, Vicente Alfaro o Mercedes Gallego, todos veteranos de renombre entre los independientes. El equipo de Cita era de lujo, ¿cómo iba a resistirme? Le dije que sí.

A golpe de tecla lanzó ayer noche el primer número del que -espero- sea una publicación de renombre entre aquellos que nos dedicamos a las letras. La calidad de los artículos es excelente, de modo que le auguro lo mejor. 

Os recomiendo que abordéis su lectura cuando tengáis un momento, saboreando cada artículo, con calma. Os llevaréis muchas sorpresas.

Me despido con un mensaje para mi directora: gracias por contar conmigo. Es para mí un placer desenvainar la pluma y formar parte de los Diez Mosqueteros.



Trucos, triquiñuelas y estrategias para destacar en Amazon

Se dice, se cuenta... se comenta por algunos foros de literatura, y por ciertos muros de las redes sociales, que algunos, si no muchos autores de Amazon emplean métodos para destacar sus trabajos en el top. 

Hay quien defiende que en el amor, la guerra y la búsqueda de lectores todo vale; otros, sin embargo, fruncen el ceño, hacen una mueca y se quejan de competencia desleal, de falta de profesionalidad, de fallo al honor literario. 
Así las cosas, ¿qué es lícito hacer para convertirnos en un best seller entre los indies? ¿Dónde termina la estrategia y comienza la trampa maliciosa? ¿Cuánto daño hacen estos métodos a lo que algunos califican como una nueva generación de escritores?

Un servidor ha prestado atención a muchas conversaciones por Facebbok, entre las que sobresalían autores rojos de ira
(figuradamente, espero), echando pestes sobre los métodos de sus compañeros de letras. Y como si de una batalla entre Lope y Cervantes se tratara (empeorando lo presente), se dedicaban unos a otros los más floridos insultos.

No es mi intención hacer de juez en estos embates, líbreme Dios (léase Amazon). Aún queda mucha cuerda que soltar sobre el asunto, y muchas cosas que decirse. No obstante, participar de semejantes tertulias me ha legado algún conocimiento sobre las costumbres para lograr más lectores. Así pues, me propongo con esta entrada dar salida a cada uno de los trucos, triquiñuelas, picarescas, filfas, métodos y estrategias llevados a cabo por nosotros, los independientes.

Nota Bene: dado que no es mi intención juzgar, sino lavarme las manos y dejar el listado al amor de la mar de cada conciencia, mezclo lo que creo legítimo con tácticas maquiavélicas y ruines (las churras con las merinas, vamos). 
Y reitero para los profesionales de la lectura en diagonal: Que cada uno juzgue qué vale y qué no. 

Pues eso, vamos al lío:


  • Publicidad indiscriminada en Twitter de las novelas de otros escritores, para que ellos, a su vez, le publiciten a uno. Buena parte de las veces, estas novelas no se han leído. El objetivo de ello es extender una red de promoción entre los colegas independientes. Sobre esto ya hablé en detalle la semana pasada.
  • En la sinopsis de la novela, detallar los comentarios positivos que haya tenido en blogs, entrevistas, foros... o los que te haya hecho tu colega del barrio.
  • Escribir un subtítulo atractivo que, en ocasiones, envíe la modestia a hacer puñetas (como: "La mejor novela de todos los tiempos" y cosas así).
  • Modificar la fecha de publicación de la novela para que vuelva a aparecer entre las novedades de Amazon. Algunos autores defienden que no debería hacerse jamás, otros que debería hacerse en ocasiones excepcionales, y algunos que se puede hacer siempre que a uno le venga en gana. Amazon recurrió a esto durante el I Certámen de Autores Indies.
  • Organizar a tus amigos para que compren la novela el mismo día, lo que probablemente supondrá la entrada en el Top.
  • Comprar tu propia novela todas las veces que puedas, desde varias cuentas distintas. Algunos garantizan que Amazon no siempre se da cuenta.
  • Planear entre varios autores la compra e implantación de 5 estrellazas de sus respectivas novelas.
Sé que existen más trucos y estrategias, e invito a mis colegas, o a quien sepa alguna, que la declare en los comentarios.

Concluyo con una reflexión: 

Entre toda la jungla de los autores independientes hay algo que me preocupa, que siempre me ha preocupado. La ausencia de filtro de Amazon es un arma de doble filo. Permite descubrir a autores realmente buenos, rechazados por los métodos absurdos empleados por algunas editoriales y, al mismo tiempo, muestra, e incluso destaca a los escribidores más desastrosos. 

La ausencia de filtro encumbra, en definitiva, al vendedor más avezado, pero no siempre al escritor que lo merece. Muchos lectores se quejan de sentirse engañados por los buenos comentarios de una obra, o el puesto que ocupaba entre las más vendidas. Y yo me pregunto si, por culpa de tanta estrategia poco honesta con la realidad, estamos desarrollando toda una generación de escritores, una Generación Kindle, o nuestro destino es convertirnos en el cubo de basura literario de nuestro tiempo. 

Twitter y el escritor independiente. Una relación de amor

Hoy día, el autor independiente debe competir contra los gigantescos métodos de promoción de las grandes editoriales. Para ello, el principal medio para darse a conocer son las redes sociales. Facebook o Linkedin son algunas de las más utilizadas. Pero sin duda, Twitter se halla a la cabeza.

A diferencia de Facebook, Twitter se centra mucho en los RT (retuits), lo que permite una mayor difusión de los anuncios promocionales. Pero ¿Sirve esta red social para dar a conocer una novela? La respuesta es: sí, aunque tiene sus peros. 

La cruda realidad es que los receptores de los tuits están saturados de información. A partir de los trescientos contactos, uno recibe demasiados tuits como para leerlos todos. Y aunque se lea, el mensaje promocional debe resultar atrayente, o el lector lo pasará de largo. 

En mi andadura como escritor independiente, he comprobado algunas de las peculiaridades que posee Twitter, y cómo se traducen éstas para alguien que desea promocionar su novela. Espero que alguna de ellas puedan serviros si comenzáis a autopublicaros, o si ya estáis en el mundo, pero queréis mejorar vuestra visibilidad:

Cuando me dispuse a publicar La Costilla de Caín, empecé a utilizar Twitter con más frecuencia. Hasta ese momento apenas entraba un par de veces al año y tenía poco más de cien seguidores. No obstante, sabía que una vez me iniciara en el universo de la publicación independiente, tendría que valerme de él para la promoción. Así pues, comencé a agregar contactos. Me centré en aquellas personas que se definían como escritoras y lectoras en su descripción. No tardé en comprobar que este tipo de usuarios me seguía a su vez, de modo que mi número de contactos empezó a aumentar de forma considerable.

Cuando llegué a los 700 dejé de seguir de forma selectiva. Comprobé que con una cifra de contactos semejante ya no hacía falta tomar la iniciativa en seguir a nadie porque, de hecho, se me agregaban nuevos seguidores todos los días. Decidí que, aunque quizás avanzara más lento, no seguiría por iniciativa propia, sino únicamente a quien me siguiera primero. Actualmente mi cifra de seguidores es de mil doscientos cincuenta. Pronto superará a la de Facebook. Aunque esta forma de añadir seguidores es más lenta, me parece más consecuente.

Sigo a quien me sigue, pero también hago publicidad de otras novelas para que sus autores me publiciten a mí. Este tipo de publicidad no es selectiva. Por cortesía, hago RT a quien me lo haga antes. No sé nada de la calidad de las obras que anuncio. Pero los otros escritores hacen lo mismo conmigo. La inmensa mayoría me publicita sin saber nada de mi calidad, ni de qué trata mi historia.
Este punto tiene un factor positivo y uno negativo que, a mi juicio, son muy evidentes: en un día de trabajo normal, puedo llegar a tener más de una veintena de RTs de diferentes escritores, lo que significa que los anuncios de mis novelas llegan a miles de potenciales lectores. La parte mala es que el compañerismo no selectivo entre los escritores incluye a muchos escribidores, y puede llegar a desprestigiar la calidad de quienes nos autoeditamos. Si se recomienda todo, se fomenta ese gran problema de Amazon que es la ausencia de filtro. Lo dejo ahí, a juicio de cada uno.

El efecto de esta -en apariencia- ingente publicidad es, sin embargo, mucho menor de lo que pueda imaginarse. En ocasiones, a pesar de los 20 mensajes diarios y los otros tantos RTs de compañeros del ramo, las descargas son irrisorias. No obstante, he comprobado que no promocionarse por Twitter equivale a ninguna descarga. Mi conclusión es que algo si funciona. Sin embargo, es necesario que el mensaje de Twitter sea atrayente: la creación de un banner promocional y un texto sugerente. Además, cuando el lector potencial pincha en el enlace, ha de encontrarse con una buena portada y una sinopsis que guste. De lo contrario, pasará de largo.

En estas cuestiones ando actualmente. Esta claro que no importa la calidad de un escritor si la primera impresión, que es la portada, resulta insatisfactoria. Estoy a punto de cambiar la apariencia de mi novela por otra mucho más llamativa. Los resultados, sin embargo, están reservados para mi Diario de un escritor indie.

Algunas herramientas para utilizar con Twitter:


  • Hootsuite - Permite programar mensajes que aparecerán a una hora determinada.
  • TwitLonger - Permite escribir mensajes mucho más largos. Esto aparecerá como un link desde el mensaje de Twitter.
  • Tweenjoy - Cuelga mensajes largos como si fueran una imagen, de modo que puedan leerse directamente en Twitter
  • ComercioCenter - Crea anuncios que se repiten, a elección, cada media, una o dos horas.
  • JustUnfollow - Entre otras cosas, ayuda a saber qué usuario de twitter no te sigue y, si uno quiere, dejar de seguirlo.



Por qué mi novela no estará en el primer certamen de Amazon

En ocasiones uno podría pensar que el universo se coloca a su favor. Como si los planetas se alinearan para orientarle en una dirección concreta. 

Así me sucedió hace unas semanas, cuando leí que Amazon y el Mundo convocaban el primer certamen literario para autores independientes. No suelo presentarme a certámenes, pero este me llamó la atención porque, casualmente, tengo una novela casi finalizada. Cumple todos los requisitos especificados en los términos y condiciones, trata un tema muy universal y quizás sea uno de mis mejores trabajos. Me veía con posibilidades, para qué mentir.

Mi primera reacción fue lanzarme a la piscina. Me tomé unos días para elaborar la portada y comencé con la maquetación. Entonces, releyendo las bases, me encontré con un problema que, en mi
opinión, determina y orienta el funcionamiento de este concurso.

En las bases se especifica que Amazon tendrá en cuenta -aunque no como único criterio- las novelas más vendidas y/o mejor puntuadas que se presenten. Este dato ya hace rechinar los dientes. ¿Hasta qué punto va a ser determinante? La respuesta se halla en las propias bases, donde se describe que, tras el plazo de entrega, Amazon seleccionará 5 novelas finalistas en un pazo de 15 días

Tuve que releer este párrafo para comprender la cruda realidad. ¿15 míseros días para elegir a 5 finalistas de ente todas las novelas? Hoy, 26 de junio, una semana después de que se abrieran las bases, ya hay más de cien manuscritos presentados. ¿Leerá Amazon todos y cada uno de ellos en un plazo tan corto? Es evidente que no. Así pues, temo que la primera criba para los candidatos sean las ventas. Sólo las novelas más descargadas entrarán dentro de las finalistas.
Al comprender esto, vi qué es lo que se busca en realidad:

Amazon no ha convocado un certamen literario, sino un concurso de vendedores. 

Que nadie me malentienda. Creo que un autor debe vender su obra en todo momento. Debe hacerse incluso cuando hay una gran editorial detrás. Está feo que un escritor no acompañe su novela, así de sencillo.
Sin embargo, opino que el criterio empleado por Amazon para elegir a los "mejores candidatos" traspasa una línea fundamental: la de transformar al escritor en un verdulero literario. 

Eso no, señores.

Conozco a algunos escritores entre los candidatos. Me parece que hay quien merecería el premio por su calidad (Gamboa, sin ir más lejos, sabe juntar palabras con bastante acierto), pero siento que andar a la búsqueda de compradores para triunfar rebaja un criterio fundamental en lo que debería ser un certamen literario: la calidad de la obra. 

Tal vez Amazon haya hecho esto con la mejor de las intenciones. Si una obra vende, es que debe ser buena, dirán algunos. Pero mi percepción es diferente. El sistema da pie a que se comentan todo tipo de trapicheos (ojo, no digo que los candidatos se estén valiendo de ellos). Las ventas en Amazon se pueden falsear, y los comentarios se pueden solicitar. Es posible alcanzar el top mediante la trampa, muy posible. Quienes andamos en el mundillo lo sabemos.

Amazon es una herramienta genial para darse a conocer, y para publicar en un momento en el que las editoriales se han cerrado a unos pocos escritores, a muchos escribidores y cada vez más famosetes. Amazon es una puerta de entrada, sí, pero a veces no conviene traspasarla. El escritor debe ser escritor antes que comercial. 
Puede que, al final, mi novela acabe autopublicada. No lo descarto y, de hecho, tengo ya otro manuscrito preparado para su lanzamiento este verano. Sin embargo este certamen, si se me permite, lo pasaré de largo.

Sólo me resta desear suerte a los candidatos, en especial a quienes no tienen muchos seguidores o escasas estrategias de marketing. Lo van a tener complicado, aunque hayan escrito la mejor de las historias. Es lo que hay.
Y para los otros, los que aprendieron a vender: que ustedes lo peleen bien. Los compradores esperan.

Compra mi novela... ¡maldito!

Con siete títulos publicados conozco muy bien lo que se siente cuando una novela se presenta al público. El escritor, por lo general, tiene la sensación de haber hecho un buen trabajo, una obra que todos deberían leer y que gustará a cientos... no, ¡a miles de personas! Si una editorial se hace cargo de la promoción, los lectores van llegando poco a poco, y con ellos las reseñas, las opiniones, las entrevistas...

Pero con la autopublicación en Amazon la cosa es diferente. Nadie te avala, estás solo ante el peligro. Tienes que promocionar tu novela, un trabajo que, por supuesto, crees excelente. Pero la cruda realidad es que, una vez se autopublica, el escritor medio no tarda en comprobar que se ha sumergido en un océano de títulos; cada autor defiende su literatura a capa y espada como la mejor. Es entonces que llegan las frustraciones.

Imagino que si escribís, algunas de estas os sonarán:

- Mi libro es bueno, ¿por qué no lo compra nadie?

- ¿Cómo es posible que no esté en el Top100, con la de mierda que hay en los primeros puestos?

- Vale, ahora no destaco, pero el tiempo pone a cada uno en su lugar, y la buena literatura (esto es, la mía) terminará imponiéndose. Lo sé.

La tercera frase es mi preferida. Y es que todos, en algún momento, nos encasillamos dentro de los escritores incomprendidos; aquellos cuya literatura renacerá al final de una carrera llena de esfuerzos, o incluso después de nuestra muerte. Seremos encumbrados como adalides de la literatura de la época, crearemos escuela y los alumnos de instituto leerán nuestras obras en la asignatura de lengua y literatura.

Bien, soy estupendo. No, qué coño, soy muy bueno. ¿Cómo pueden estar tan ciegos los usuarios de las redes sociales? ¡Eh, aquí tenéis un gran escritor! ¡Ignorad a los demás! ¡Yo  tengo la literatura que merece la pena leer!

A partir de entonces llega la necesidad obsesiva por mostrar tu trabajo en twitter con mensajes como: "Una novela que no dejarás de leer". "Lee mi novela, no te arrepentirás". "La historia más emocionante desde Lo que el viento se Llevó". "Llorarás" "Te emocionarás hasta decir basta" "¡Te correrás de gusto!"

¡Olé! Claro que sí, ¡qué gran obra he escrito! El mundo debe conocerla. Voy a anunciarla en twitter hasta que todos se enteren. Absolutamente todos.

Escribes mensajes por decenas y los subes a twitter. Pero empiezas a obsesionarte porque, a pesar de tu insistencia, nadie lee tu novela. Así que lo primero que se te ocurre para arreglarlo es escribir muchos más mensajes. Te descargas herramientas como Hootsuite y publicas uno cada media hora, o cada quince minutos. Total...
Algunos de tus contactos han dejado de seguirte, pero no importa, porque todavía tienes muchos otros que comprenden tu trabajo y tu empeño. Sí, seguro que lo comprenden...

Mientras escribo estas líneas me surge una media sonrisa. Esta no es una entrada acusatoria; tampoco pretendo dar soluciones a la búsqueda desesperada de lectores que anhela cada autor. Lo cierto es que no puedo ser crítico, porque yo mismo recurro a la misma estrategia de promoción, y aunque diariamente no publico más de media docena de mensajes por twitter y uno por facebook (creedme, son pocos), sé muy bien que, al menos en lo que respecta a la red social del pajarito, la inmensa mayoría de usuarios está hasta los cojones de leerlos.

Sí, me habéis leído bien. Estamos todos hasta los mismísimos machos... y sin embargo, el escritor no puede dejar de promocionar, de pelear por lo que ha producido. Porque si nosotros no creemos en nuestras historias, ¿quién lo hará? Y porque, en el fondo, ¿quién posee la clave del éxito? Nuestras historias pueden ser mediocres... o puede que resulten una verdadera joya. Así pues, no nos queda más remedio que confiar en nuestras letras.

Como he dicho antes, esta entrada no pretende ser crítica. En realidad la dedico a todos los que me retuiteáis o compartís mis entradas de facebook. A todos los que recomendáis mi novela, me concedéis entradas en vuestro blog o entrevistas. Dedico estas líneas a todos los que me habéis dedicado comentarios en Amazon, o me habéis escrito confesando lo mucho que estáis disfrutando mi historia. Esta entrada va dirigida a los que, a pesar de estar hasta los cojones, seguís animando la promoción de un escritor que, como todos, piensa que escribe buenas historias. Intento no ser pesado, palabrita.

Gracias, de verdad.

P.S. ¡Ah, sí! Echad un ojo a mi novela ;)

El escritor ha muerto

Hace semanas que me hago la misma pregunta: ¿qué novelas encontraremos en la Feria del Libro de Madrid? ¿Qué autores firmarán en las casetas? Otros años lo tenía claro. Las novedades, los best sellers y los escritores revelación florecían en mayo como por arte de magia, y a partir de junio cada editorial pisaba el acelerador en el asunto de las promociones. 

Sin embargo, no parece que este verano vaya a suceder lo mismo.

Este verano, las casetas de la feria no se llenarán con autores de novela, sino con periodistas del corazón y famosetes televisivos a quienes les ha explotado (sí, explotado) la vena literaria; y en vanguardia estará ella, Belén Esteban y sus memorias. Tele5 llega a la literatura.

Las grandes editoriales ya no apuestan por las historias, ni por la calidad del estilo. No busquemos grandes nombres entre quienes ganan los premios literarios, ni relatos emocionantes ocupando los primeros puestos del ranking de ventas. ¿Qué importa esas cuestiones? Lo que vende es la cara de quien la escribe, y cuán fuerte sepa berrear en televisión. De hecho, ni siquiera hace falta que sepa hacer la o con un canuto, para eso están los escritores fantasma. 

Aguardo con pena el momento en el que Belén Esteban vaya a firmar en la Feria del Libro de Madrid, y me asquea. Para mí, y para muchos escritores, la Feria es sagrada. Es ese lugar al que soñábamos ir cuando aún componíamos letras sin mucho acierto; cuando buscábamos editoriales que arriesgaran con nuestra historia. Para un escritor, ocupar una caseta durante unas horas y ponerse a firmar supone un instante inolvidable. 
Este año muchos autores de verdad van a presenciar ese sueño en manos de quienes no lo merecen. Este año, los escritores han muerto...

No, ni mucho menos. Los escritores siguen con vida. Están ahí,  cada vez más lejos de los grandes sellos. Leí no hace mucho que las editoriales medianas y pequeñas están aumentando sus ventas. Tal vez crecen porque ellas sí confían en la literatura. Pero incluso cuando no es así, los escritores buscan su lugar por otros medios (sí, me estoy refiriendo a Amazon).

Ya lo decía el escritor Rafael R. Costa en una entrevista que leí hace poco: 

Se puede dejar de escribir (y fácil no es) pero no se puede dejar de ser escritor, como no se puede dejar de ser alto, enano, de tener ojos pardos o verdes, no se puede [...] Si tengo que elegir, sea para bien o para mal, elegiré Literatura.

Las editoriales sí pueden elegir a quién publican; pueden volver la vista a los escritores o centrarse en las ventas. Probablemente se decanten por lo segundo, pues en un país donde la crisis lo devora todo, cada cual lucha por sobrevivir. No hay más. 
Pero los escritores no pueden desaparecer, y no han desaparecido. Sólo hay que saber dónde buscarlos. 

Este año tal vez no se encuentren escritores en la Feria del Libro, pero los escritores no han muerto. No hemos muerto, qué cojones.   

Me he hecho indie. Diferencias entre la publicación tradicional y la autopublicación

Venía pensando en un título adecuado para esta entrada, cuando llegó a mi cabeza una escena de la película Bailando con lobos, en la que el teniente John Dumbar (Kevin Costner) es descubierto por sus compañeros americanos ataviado como un sioux. Entre todos consiguen arrinconarle y le golpean mientras uno de ellos le dice: "te has hecho indio".
Me ha parecido que esa frase puede definir muy bien el título de mi entrada. Veréis, os lo explico:

He publicado un total de siete novelas, cinco han aparecido bajo sellos de publicación tradicional (Peones Ciegos, La vidriera carmesí, Praemortis I y II, La zarza de tres espinas), dos han sido autopublicadas en Amazon (Praemortis III, La costilla de Caín). Vale, todavía no sé si me he convertido definitivamente en un autor indie. Con Praemortis III apenas hice promoción (no merecía la pena, puesto que era la tercera parte de una trilogía, y no podía leerse sin leer las dos anteriores). Por La Costilla de Caín, aunque por el momento debo admitir que está teniendo muy buena acogida.
otro lado, aún es pronto para comprobar los resultados de

En este tiempo, sin embargo, he podido observar ciertas diferencias entre un medio de publicación y otro que me gustaría expresar para, quizás, deshacer las dudas de aquellos que no sepan cuál camino tomar. Y aunque el título de mi entrada pueda hacer pensar lo contrario, voy a ser imparcial y a hablar desde los hechos que he experimentado en primera persona. Olvidad el título, ha sido un vil recurso para atraeros ;)
Las diferencias entre un medio y otro se observan justo cuando hemos terminado de escribir y corregir nuestro manuscrito. Así pues, iniciemos el examen a partir de entonces:



Diferencias entre la publicación Tradicional y la Atopublicación


MAQUETACIÓN

  • Tradicional - La editorial se encarga.
  • Autopublicación - El autor debe encargarse.
  • Mi experiencia - En mi caso particular, aprendí a maquetar por mi cuenta. Me costó un par de semanas visionando cursos, probando una y otra vez y peleándome con el procesador de textos, pero una vez asimilados los conceptos no resulta complicado. No sé hacer filigranas, pero una novela tampoco lo necesita. Así pues, el resultado para la versión en kindle funcionó a la primera, con la versión en papel tuve más problemas. La "prueba de lectura" que ofrece CreateSpace no es del todo "real". Los primeros ejemplares de mi novela tenían una fuente pequeña, y eran algo incómodos. Aconsejo utilizar un tamaño 14 de fuente Times New Roman, con interlineado a 1,5.

CORRECCIÓN DE LA NOVELA

  • Tradicional - La editorial se encarga. 
  • Autopublicación - El autor debe encargarse.
  • Mi experiencia - Soy filólogo, y gracias a ello tengo buena parte del camino andado, pero como tampoco soy infalible suelo contar con tres o cuatro lectores 0, gente que lee la novela antes de que ésta se publique. Generalmente estos lectores poseen un buen nivel cultural y conocimientos sobre gramática y ortografía. Algo se nos puede pasar, pero he comprobado que a los editores y correctores de una editorial también se les pasa. No hay mucha diferencia en el resultado final de ambas versiones.

PORTADA

  • Tradicional - La editorial se encarga. Muchas cuentan con la opinión del autor para elaborarla, o para que decida cuál le gusta entre varias opciones de portadas ya terminadas. 
  • Autopublicación - El autor debe encargarse. Amazon posee un generador de portadas. 
  • Mi experiencia - Conté con la ayuda de una ilustradora, Helena Ovalle, que hizo la fotografía de la portada de mi novela y luego la retocó. En todo momento colaboré con ella para conseguir exactamente lo que quería. No me costó nada insertar esta portada en CrateSpace para la versión en papel de mi novela. Al llegarme el ejemplar, eso sí, he comprobado que es algo oscura, de modo que CreateSpace no ofrece una visión totalmente fidedigna del resultado último.

PUBLICACIÓN

  • Tradicional - Meses para saber si el manuscrito ha sido aceptado; meses hasta la publicación. 
  • Autopublicación - Unas 24 horas. En muchas ocasiones, incluso menos.
  • Mi experiencia - La Costilla de Caín fue autopublicada en kindle en unas pocas horas. Con la versión en papel esperé unas 24 horas. Por otro lado, el pasado mes de marzo terminé una novela que he enviado a diferentes editoriales. Aún no he recibido respuesta afirmativa de ninguna. La mayoría me han advertido que le proceso de lectura y posible aceptación se demorará un tiempo que oscila entre los tres y los diez meses. 

DISTRIBUCIÓN

  • Tradicional - Dependerá de la distribuidora y de cuánto apueste la editorial por el autor.
  • Autopublicación - En todo el mundo, pero sólo a través de Amazon.
  • Mi experiencia - Si bien las cosas están cambiando, aún veo que algunos lectores se encuentran perdidos cuando se les indica que tienen que recurrir a Amazon para comprar una novela. Muchos desconfían, o creen que no podrán hacerlo, o necesitan tener el libro delante antes de comprarlo. Por otro lado, el concepto de una novela alejada de las editoriales y de las librerías arrastra cierta pátina de falta de profesionalidad, de producto chapucero.

PUBLICIDAD

  • Tradicional - En según qué casos, la editorial se encarga.
  • Autopublicación - El autor se encarga.
  • Mi experiencia -  En este caso he notado pocas diferencias. Si bien algunas editoriales me han ayudado con la promoción en muchas ocasiones, yo nunca he dejado de publicitarme. Con La Costilla de Caín me he propuesto agotar todas las posibilidades, exactamente igual que hice con Praemortis

GANANCIAS

  • Tradicional - Por lo general, un 10% 
  • Autopublicación - Entre un 30% y un 70%
  • Mi experiencia - Sí, el autor percibe mayor porcentaje por las ganancias cuando se autopublica, pero también es verdad que debe rebajar el precio de su novela de forma considerable para superar a la competencia. Esto le reporta pocos beneficios y -para algunos lectores- podría ser un signo de falta de calidad del trabajo. Por el momento, La Costilla de Caín no me ha dado tantos beneficios como Praemortis. Le falta mucho para llegar a ello, pero tengo que admitir que, poco a poco, va dándome algunas alegrías. El tiempo dirá...


Por último, y para concluir, dejo una reflexión: la novela autopublicada se sostiene gracias a los lectores, y creo que lo hace en mayor medida que la tradicional. Son ellos los que se encargarán de valorarla de forma positiva, hacer reseñas y recomendarla entre sus círculos. Ellos son el más importante sustento de una obra que no cuenta con la estrategia de ventas de una editorial y, en mi opinión, el más importante de los medios de promoción que puede haber. La novela de Amazon se presenta sin artificios, desnuda, directa al público. ¿Hay algo más honroso que obtener el éxito por el
aplauso de éste? 

Todavía no me he vuelto indie del todo, pero está claro que me siento cómodo en este universo.