Lo que deberías saber si vas a enamorarte de un/una artista

Pues sí, lanzarse a una relación con un/una artista tiene ese toque de exótico del que carecen los amoríos tradicionales, para qué vamos a engañarnos. Va a ser diferente lo mires por donde lo mires. Admitámoslo, el toque creativo de un artista tiene un encanto especial, está lleno de ese brillo que nos llama. 
Venga, ¿lo admitimos? Los hombres y mujeres que se dedican al arte son atractivos. Pero ojo, todo ese encanto, esa vida exótica y alejada de la normalidad... todo eso tiene un precio, amigos. 

Conversando con ex parejas de artistas, he conocido aquellas personas que volverían a repetir sin dudarlo, y que, como si se hubieran aficionado a alguna droga, ya no desean tener parejas ordinarias. Otras, en cambio, se santiguan cuando tienen un/una artista cerca. Nunca más; bajo ningún concepto, volverán con alguien de ese mundillo.

La cosa está fifty fifty. ¿Por qué? Pues porque, aunque iniciarse en una relación con un/una artista es atrayente, resulta muy complicada de mantener. Joder, es que están todos locos y locas. Son (somos) una panda de raritos difíciles de soportar. 
Esto es así: resulta que no todo el mundo está preparado para embarcarse en la peliaguda aventura que promete uno de estos romances.

¿Estáis a punto de comenzar una relación con un/una artista? Aquí os dejo algunas pistas de lo que vais a encontraros. Para ello me he centrado en dos mundos que conozco bien, el actoral y el literario. 

Advertidos quedáis:

Nota: Para abreviar, utilizo el masculino en todos los casos, aunque los ejemplos son aplicables a ambos géneros.
  • El Escritor trabaja desde casa. Esto significa que se va a encerrar durante horas en una habitación, y que no va a salir excepto para las necesidades básicas. No importa que su hogar esté ardiendo. Va a seguir ahí, encerrado, dándole a la tecla. ¡Y ni se te ocurra molestarle! Puede que entres y descubras que en dos horas no ha escrito ni una letra, y que está paralizado, con la mirada fija en el techo, abstraído. Pero ojo, cometerás un error si le dices que no ha hecho nada. En realidad lleva dos horas pensando: ordenando argumentos, moldeando personajes, haciendo, rehaciendo y desechando tramas... No os engañéis, está currando de lo lindo.
  • El Artista, en general, se rige por horarios diferentes a los del resto de los mortales. Es muy probable que un actor no tenga nada que hacer un lunes, pero espera a que llegue el fin de semana y le verás cargado de actividades, bolos y demás. En cuanto a los escritores, se orientan por una -aparente- aleatoriedad en cuanto a escribir. La musa tiene, en ocasiones, extraños momentos para aparecer. Algunos ya están aporreando el ordenador desde bien temprano (las seis de la mañana, por ejemplo), mientras que otros aguardan a la medianoche. Un consejo: olvídate de los horarios convencionales si andas con un artista. 
  • Estás muy equivocado/a si crees que un Actor, por el hecho de no tener un trabajo, va a quedarse parado en casa. Su vida cotidiana está llena de oportunidades para mejorar su corrículum: cursos de canto, danza, esgrima, expresión corporal, improvisación... esta ingente cantidad de formación colma su día a día, y no va a terminar nunca, de modo que ve haciéndote a la idea.
  • Un punto en común: el Ego del Artista. Está presente, sí, y no va a desparecer. Aunque creas que no lo tiene... lo tiene, créeme. Para la mayoría de quienes viven con un artista, sobrellevar este ego es como ir en una montaña rusa. Sube y baja según el momento, se altera por cómo se haya sentido en el escenario, en un ensayo, escribiendo el último capítulo o por la recepción de su última novela. Por lo general, un artista necesita alguien que escuche sus penas que, para más inri, la mayor parte de las veces no son más que un cúmulo de preocupaciones absurdas. 
  • El Artista, y salvo contadísimas excepciones, es un excéntrico de manual. Esto significa que un escritor estará lleno de manías, tocs y costumbres raras: escribir a máquina o a lápiz, en lugar de en un portátil, como el resto de seres humanos, es la manía más liviana de todas. Cuando te despierte a las cuatro de la madrugada pidiendo su libreta como un perturbado, porque ha soñado una de las mejores ideas que ha tenido en su vida, y "necesita apuntarla lo antes posible para que no desaparezca la esencia", comprenderás que sales con alguien raro de verdad. Pero ojo, el actor no se queda atrás: tiene la costumbre de hablar solo, gesticular, poner voces... y no siempre parece que esté ensayando.
  • Si eres celoso/a, vas a pasarlo mal con un Actor. Se pasa el día con miembros del otro sexo. Se besa, se toca y se desnuda en escena. Él o ella ha visto a sus compañeros en ropa interior, o en pelota viva, y los seguirá viendo cada vez que comparta camerino. El pudor es algo que un actor eliminó de su personalidad hace mucho, mucho tiempo.

Éstos son unos pocos ejemplos, muy genéricos, pero hay más; montones de ellos. 
Convertirse en la musa de un escritor y verse reflejada en su novela, o ser esa persona a quien la actriz mira de soslayo durante un segundo, entre escena y escena, mola. Coño, claro que mola.

Mola mucho ser la pareja de un artista, pero nadie dijo que fuera sencillo
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2 comentarios:

Alejandro Feito dijo...

Cuánta razón... Un consejo: Si uno cpnsigue acumular una buena cantidad de defectos como pareja, al final los inherentes su condición de artista pasan desapercibidos entre la variopinta colección de defectos que atesora. ¡A mí me funciona! XD

Roy Elwind dijo...

Buenas tardes, acabo de ver la entrada a través de facebook, y me resultó interesante. Demasiado cierto lo de que los artistas somos... diferentes, en cierto sentido. No todos están capacitados para comprender cómo funciona nuestra mente (de hecho, normalmente sólo encuentro incomprensión cuando me cambia el humor, cuando me falla una idea al escribir, o cuando la inspiración hace de todo menos aparecer). En fin. No sé si la perpetua soltería es la mejor solución, jajaja.