El escritor ha muerto

Hace semanas que me hago la misma pregunta: ¿qué novelas encontraremos en la Feria del Libro de Madrid? ¿Qué autores firmarán en las casetas? Otros años lo tenía claro. Las novedades, los best sellers y los escritores revelación florecían en mayo como por arte de magia, y a partir de junio cada editorial pisaba el acelerador en el asunto de las promociones. 

Sin embargo, no parece que este verano vaya a suceder lo mismo.

Este verano, las casetas de la feria no se llenarán con autores de novela, sino con periodistas del corazón y famosetes televisivos a quienes les ha explotado (sí, explotado) la vena literaria; y en vanguardia estará ella, Belén Esteban y sus memorias. Tele5 llega a la literatura.

Las grandes editoriales ya no apuestan por las historias, ni por la calidad del estilo. No busquemos grandes nombres entre quienes ganan los premios literarios, ni relatos emocionantes ocupando los primeros puestos del ranking de ventas. ¿Qué importa esas cuestiones? Lo que vende es la cara de quien la escribe, y cuán fuerte sepa berrear en televisión. De hecho, ni siquiera hace falta que sepa hacer la o con un canuto, para eso están los escritores fantasma. 

Aguardo con pena el momento en el que Belén Esteban vaya a firmar en la Feria del Libro de Madrid, y me asquea. Para mí, y para muchos escritores, la Feria es sagrada. Es ese lugar al que soñábamos ir cuando aún componíamos letras sin mucho acierto; cuando buscábamos editoriales que arriesgaran con nuestra historia. Para un escritor, ocupar una caseta durante unas horas y ponerse a firmar supone un instante inolvidable. 
Este año muchos autores de verdad van a presenciar ese sueño en manos de quienes no lo merecen. Este año, los escritores han muerto...

No, ni mucho menos. Los escritores siguen con vida. Están ahí,  cada vez más lejos de los grandes sellos. Leí no hace mucho que las editoriales medianas y pequeñas están aumentando sus ventas. Tal vez crecen porque ellas sí confían en la literatura. Pero incluso cuando no es así, los escritores buscan su lugar por otros medios (sí, me estoy refiriendo a Amazon).

Ya lo decía el escritor Rafael R. Costa en una entrevista que leí hace poco: 

Se puede dejar de escribir (y fácil no es) pero no se puede dejar de ser escritor, como no se puede dejar de ser alto, enano, de tener ojos pardos o verdes, no se puede [...] Si tengo que elegir, sea para bien o para mal, elegiré Literatura.

Las editoriales sí pueden elegir a quién publican; pueden volver la vista a los escritores o centrarse en las ventas. Probablemente se decanten por lo segundo, pues en un país donde la crisis lo devora todo, cada cual lucha por sobrevivir. No hay más. 
Pero los escritores no pueden desaparecer, y no han desaparecido. Sólo hay que saber dónde buscarlos. 

Este año tal vez no se encuentren escritores en la Feria del Libro, pero los escritores no han muerto. No hemos muerto, qué cojones.   

6 comentarios:

Fernanda Manosalvas dijo...

Me has arrancado lágrimas. Hoy estamos de luto, de verdad que es una lástima que las cosas se presenten de esta forma. Como lo dije una vez en tu página, no importa cuan buen escritor sea, cuando vendes el alma por la fama, puede ser la basura mas grande en las paginas que recibirá la atención que no se merece (Sombras de Gray). Lo interesante de todo es que no matarán al artista que llevas en las venas, y mientras eso no pasa, no importa nada más, no puedes dejar de respirar, es lo mismo con las letras, no las pueden detener. Saludos.

Victor Selles dijo...

La verdad es que sí, es un poco deprimente. Pienso como tú, pero las editoriales no son el Ministerio de Cultura, son empresas y buscan beneficios. Si Belén Esteban va a vender un millón de copias sin apenas necesidad de promoción, entonces es evidente que a cualquier empresa le interesará más la susodicha que el escritor novel X que jamás llegará a esas cifras.
Dicho esto, el problema es de la sociedad. Si los buenos escritores, por el hecho de serlo tuviesen la misma fama que estos personajes televisivos, las grandes editoriales se centrarían en ellos. Pero para eso el escritor tiene que vender mucho, no vale con ser muy bueno. Y para vender, la gente tiene que comprar. ¿Por qué proliferan las editoriales pequeñas que publican contenido de calidad? Porque existe un público que lo demanda. Pero este público es pequeño, y por eso es apoyado por editoriales pequeñas.
Lo primero que hay que hacer es valorar a nuestros escritores. Darles una voz en las tertulias, en los periódicos, en definitiva, en la vida de la gente. Y hacer que la gente se anime a leer otras cosas y se moleste en buscar y descubrir autores de calidad con menos impacto. Como parece estar pasando últimamente con la música. Entonces ya sí; las grandes editoriales vendrán detrás, porque las grandes, por desgracia, no arriesgan nunca.
Por cierto, gran página. Tu post sobre auto-publicación vs. Publicación me ha encantado.
Si quieres echarle un vistazo a mi blog, vivo en http://moraldefrontera.blogspot.com

Miguel Ángel Moreno dijo...

Gracias por la visita, Víctor. Me he pasado por tu blog. Los poemas son geniales.

Diego Vidal dijo...

Aplaudo y lloro al mismo tiempo. Lo mismo sucede por aquí, en Buenos Aires. La feria del libro debería ser llamada la feria de las editoriales, de las vanidades o de los libros fantasmas que realizan los escritores ocultos para los conductores berretas.

Anónimo dijo...

Terrible realidad que pasa en la mayoría de países y con mucha tristeza, admito que también en el mío. Pero no todo está perdido, ¡los buenos escritores aún viven!

Ana

Soraya dijo...

Sí, me parece muy triste que las grandes editoriales se presten a llenar la feria con gente que por tener una cara televisiva y se les haya ocurrido la genial idea de juntar letras, ya se hacen llamar escritores, pero claro es más bonito tener una gran tirada y que se venda completita…. ¿Sabes lo que me da mas pena? Es la gente que le compra el libro, porque con ello hace que la verdadera literatura muera cada día… grr… indignante!!
Saludos.