La zarza de tres espinas... ¡ya a la venta!

De lo que se entera uno. Acabo de terminar mi entrada de rigor de los jueves y, ¡sorpresa!, me anuncian que mi cuarta novela, La zarza de tres espinas ya puede comprarse en formato papel y e-book. ¡Qué alegrón!

La zarza de tres espinas es una historia ambientada a finales del XVI, que relata una historia sobre el honor, la traición, los celos, el amor y la fe. En sus inicios fue concebida como una novela por entregas, porque mi intención fue publicarla en Protestante digital; no obstante, al final la compilé en una novela y la entregué a Juan Triviño, director de Noufront, una editorial ubicada en Barcelona por la que siempre he sentido admiración.

Con esta novela me ha sucedido algo que adoro: la historia se escribía sola. No era yo quien determinaba lo que los personajes debían hacer, sino que ellos mismos iban, poco a poco, reaccionando a lo que les sucedía, tal y como les dictaba su carácter. El resultado ha sido una novela muy ágil, donde sucede algo en cada uno de sus más de treinta capítulos. La zarza... consiguió encandilarme, lograr que me viciara su escritura, desear sentarme delante del ordenador para relatar lo que iba a suceder a continuación. Con razón la terminé en un tiempo récord. 

¿Te pica la curiosidad? Puedes leer más sobre La zarza de tres espinas pinchando en 
¡Disfrútala!



 

Confesiones literarias II. El truco del almendruco.

Cuando uno comienza a leer y escribir mucho (y también a ver mucho cine, que, en el caso de mi estilo literario, ayuda), sucede, que desarrolla algunas habilidades que antes no tenía. En mi caso, he detectado que me he vuelto más observador (un detalle ciertamente paradójico, ya que soy despistado por naturaleza), y mucho más crítico.

Las nuevas habilidades de un escritor permiten que ya no vea cine o lea de la misma manera; se vuelve más crítico y observa la obra que tiene delante desde una perspectiva que antes no tenía, de modo que es capaz de detectar errores y trucos que el autor ha llevado a cabo.

Uno de los trucos que más me gustan, y el que mejor valoro, es la ocultación deliberada de problemas de trama, que todos los autores han realizado con alguna de sus obras. Ojo, no estoy refiriéndome a cuestiones argumentales que se esconden hasta el momento idóneo de presentarlas al público, como quién es el asesino en una novela de intriga. Me refiero a detalles que nunca serán revelados, pues hacerlo descolocaría la novela, tal y como estamos dirigiéndola. Un ejemplo de esto sucede en la trilogía Matrix, cuyas películas me he visto dos veces en la última semana (sí, dos veces cada una):

En toda la trilogía se nos representa un mundo dominado por las máquinas, donde el hombre es utilizado como pila para la supervivencia de éstas (ya que no llega suficiente energía solar, de la cual se alimentaban en el pasado). El Elegido es el único que puede salvar a la humanidad, pues es capaz de manejar Matrix a voluntad.
Más adelante, sin embargo, se nos  cuenta que Matrix, pese a representar el mundo que los humanos prefieren (intentaron representar un mundo idóneo, pero los humanos rechazamos el programa), tiene un fallo del 1% (los rebeldes), una anomalía. Dentro de la misma, el Elegido es, precisamente, quien vuelve a fundar la comunidad de quienes rechazan Matrix una vez Zion es destruida por las máquinas (ya la han destruido 5 veces en el pasado, la labor del Elegido es, pues, un proceso cíclico).

Bien, todo más o menos explicado (lo digo por el vocabulario nada convencional del Arquitecto, que oculta algún que otro error de trama extra).
Pero, veamos, ¿alguien se ha preguntado por qué es necesario desarrollar Matrix? Las máquinas han ganado la guerra, tienen a la humanidad sometida. ¿No sería más práctico chuparles la energía a todos en un estado de inconsciencia? Se ahorrarían muchos problemas: nada de rebeldes, ni anomalías. ¿Es, quizás, porque en esa "cárcel para la mente" el ser humano produce más calor? Lo cierto es que no se explica en ningún momento. Matrix es necesario porque sí. ¿Se trata de un error del argumento? Yo no lo considero así. A mi juicio es, simplemente, de un detalle que los Wachowski han decidido saltarse porque no les ha convenido. Hacerlo dificultaría las cosas.

En todos los casos, conseguir que el lector o el espectador no descubra estos problemas depende de la habilidad del autor (Spielberg es un auténtico maestro saltándose detalles de trama para favorecer la historia).  Los escritores también lo hacemos, aunque es más difícil de detectar y ocurre con menos frecuencia, porque tenemos, en teoría, un espacio infinito para explayarnos y dejarlo todo bien hilado. Ahora, suceder, sucede.

Tenedlo en cuenta próxima vez que leáis una novela o veáis una película. En muchas ocasiones, el buen funcionamiento de la historia depende, precisamente, de ocultar, o camuflar estos pequeños detalles.

P.S. Si en algún momento de la trilogía de Matrix sí se explica por qué es necesario este mundo ficticio, por favor, aclaradme dónde y no dudaré en retractarme (aunque, al menos, el ejemplo haya servido para explicar una realidad). No hablo nada sobre Animatrix, porque hace mucho que no la veo, aunque, si bien recuerdo que hay un capítulo destinado al origen de todo, tampoco se explica por qué es necesario crear una simulación virtual en la que viva la gente.

P.S.S. No confundir de lo que hablo con los errores de racord del cine.