¿Necesitas una corrección de estilo?

Después de escribir ocho novelas he comprobado una máxima: en ocasiones no es otra cosa que el uso de las comas lo que resta interés por una historia. 

Un manuscrito puede ofrecer una idea brillante y bien redactada, pero el uso inteligente de la puntuación hace que gane ritmo, que se transmita tensión cuando debe hacerse o que el texto logre elevarse hasta conseguir un derroche dramatismo. 

Las comas, las dichosas comas. 

Otras veces es la disposición correcta del texto, la ausencia de la palabra adecuada para expresar una emoción concreta, la falta de mayor argumentación... ¿puede la calidad de una novela transformarse tras añadir unos párrafos? Aunque sorprenda, la respuesta es SÍ. En ocasiones sólo falta eso; la guinda del pastel. 

No soy ningún gurú del estilo (ningún corrector lo es). Sin embargo llevo revisando novelas desde 2007. Casi siempre lo he hecho desde el anonimato, aceptando trabajos de particulares que deseaban una revisión profesional. También he trabajado para varias editoriales, aunque con ellas no siempre he revisado ficción, sino libros de texto.
Ahora me he decidido a inaugurar una nueva pestaña en mi blog, que no es más que la manifestación pública de lo que vengo haciendo en privado. En la nueva sección detallo todos los aspectos de mi forma de trabajar y dejo un correo electrónico por si alguien se sintiera interesado o tuviera alguna duda. Si queréis saber más, no tenéis más que escribir.

Esto es lo que os dejo esta semana. ¿Qué os parece? 

 

6 comentarios:

Jossy L.E dijo...

Interesante, para los que nos estamos iniciando.

Sandra dijo...

gracias...sí....es importante. A mí me encantan los puntos suspensivos...

Begoña dijo...

Necesito no una, si no como siete correcciones de estilo- para obras diferentes-, pero estoy intentando encontrar alguien cerca de donde vivo con quien pueda charlar de tú a tú. Alguien que me termine siendo cercano y preferiblemente mujer.

Hace poco escuché decir a Carmen Posadas que ella para corregir sus libros queda con su correctora en una cafetería y es allí donde donde ambas llegan a un acuerdo sobre lo que hay que hacer. Después de escucharla me afirmé más en mi idea.
Saludos

Miguel Ángel Moreno dijo...

Muy buen apunte, Begoña. Lo cierto es que yo también prefiero verme las caras con las personas a quienes corrijo, siempre que eso sea posible.
Por si tu opción ideal te falla: soy de Madrid.

Anónimo dijo...

Interesante artículo. Es muy cierto lo que dices acerca de la puntuación. Yo también estoy buscando un corrector pero creí que eso era parte de la labor editorial, o no?

Espero que me ayudes con esa duda.
Saludos.
Ana

Miguel Ángel Moreno dijo...

Hola Ana.
En efecto, las editoriales revisan los manuscritos que van a publicar, pero se espera que estos lleguen con una calidad aceptable, lo que a menudo pasa por una corrección de estilo previa. Una editorial podría no aceptar un manuscrito perlado de errores.

Lo ideal es que un editor trabaje lo menos posible.