Una libreta; la mejor amiga del escritor

Detalles, o incluso una idea completamente nueva para una historia, puede asaltarnos en cualquier momento y en cualquier lugar. Algunos escritores han apuntado la idea para la obra cumbre de su carrera en una servilleta cuando se encontraban en una cafetería; otros duermen con una libreta de apuntes junto a la cama, y cada mañana anotan lo que han soñado.

Los sueños pueden convertirse en una fuente inagotable de ideas... si los recordamos. No obstante, la libreta de apuntes es algo esencial en la vida de un escritor, porque la idea para una novela puede cruzar nuestra mente en cualquier momento: leyendo un artículo en un periódico, viendo la televisión, viajando, sentado en un bar o caminando por la calle. Cualquier momento y lugar y momento es válido para que aparezcan nuevas ideas. Y cuando aparece una, ya sean los trazos de una nueva historia o más datos para la que ya estamos desarrollando, debe anotarse, sea lo que sea. Debe abandonarse la idea de apuntar lo que nos surja más tarde. Si dejamos anotado lo que se nos ocurra, evitaremos tener que forzarnos a regresar a la idea y pensar en ella. Una vez apuntada, nuestra memoria quedará libre para pensar en otras ideas nuevas.

Por muy absurdo que nos parezca, aunque sea una chispa de ingenio que aparentemente no sirve para nada, debe apuntarse. Puede que nunca lleguemos a usar esa idea o argumento nuevo, o puede que muchos, muchos años después, encontremos que encaja perfectamente en la historia que estamos contando. Por ello todas son útiles, aunque al principio no nos lo parezca.

No es extraño que todo escritor pase por un momento en el que se encuentra “seco” creativamente hablando, no surgen historias nuevas de ninguna parte. En esos momentos, la libreta pude suplir nuestra escasez creativa durante tanto tiempo como ideas tengamos anotadas en ella. Incluso en los casos en los que el escritor parece haber agotado toda su creatividad, la libreta puede darle historias para escribir durante años y años.

Por cierto, no hay que preocuparse demasiado por cuántas ideas llenen las páginas de nuestra libreta. Conozco escritores que tienen decenas de libretas de todo tipo de anotaciones; y otros que se apañan perfectamente con una libreta.



3 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

¡Las libretas! ¡Qué bueno!

Yo me he tenido que levantar muchas noches para anotar ideas porque por la mañana ¡se me borra la memoria RAM!

La libreta es compañera inseparable de fatigas... ¡gran invento!

Acuática dijo...

Totalmente de acuerdo. A mí por Reyes me han regalado una Moleskine súpermolona de la que no me separo, porque nunca se sabe dónde puede asaltarte la inspiración...

Miguel Ángel Moreno dijo...

Igualita que la que tengo yo