¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

A menudo me preguntan cuánto tiempo se tarda en escribir una novela. Lo cierto es que no hay una respuesta clara a esa pregunta. Todo depende del escritor y del tipo de novela que esté escribiendo.

Para empezar, he conocido varios tipos de escritor, que se corresponden con diferentes velocidades en el proceso creativo. El primero de ellos es al que podríamos llamar "escritor - cisterna": su cabeza va llenándose de ideas, hasta que queda repleta. En ese momento se produce una especie de estallido creativo, y el escritor - cisterna debe encerrarse y escribir sin parar durante días, soltando todo lo que ha logrado retener en la memoria y/o en apuntes. De este modo, es capaz de escribir su novela en un periodo de tiempo realmente breve (desde unos días a unos pocos meses).

Otros escritores resultan más pausados. El proceso de creación va más lento, de forma que el argumento de su obra va desgranándose poco a poco, reproduciendo nuevas ideas, giros argumentales o variaciones de personaje. No es que no lo tengan claro, sino que su forma de elaborar una novela sigue este proceso. Así, pueden demorarse entre uno y dos años de media.

Pero el tiempo dedicado a terminar una obra depende de muchos otros factores: extensión de la obra, documentación, tiempo dedicado a la escritura... e incluso causas de lo más particular, porque, en realidad, cada escritor tiene su propio tiempo de desarrollo.

Hablando sobre este tema con mi amigo Mario Escobar , me confesó que la experiencia también juega un factor importante. Un escritor principiante encuentra más complicado terminar sus primeras novela; mientras que otro más veterano está ya habituado y es capaz de terminar en menos tiempo. El hecho de crear hábito para la escritura juega, pues, un papel esencial.

Lo que hay que tener muy claro es que el hecho de terminar de escribir una novela no significa que esté finalizada. Todo escritor ha de saber desdoblarse en el genio creativo y el editor quisquilloso. Así, cuando el primero ha terminado su labor, es el segundo quien debe ponerse a trabajar, realizando una labor mucho menos gratificante que la elaboración de la historia: revisiones y correcciones.

Este tema, junto a algunos trucos para lograr una obra lo más depurada posible, lo desarrollaré en la siguiente entrada sobre técnicas narrativas.