Así es la vida de un artista hoy

El pasado martes por la mañana hablaba con una compañera sobre lo que me deparaba el resto de la semana. Llevábamos toda la mañana trabajando en un proyecto de coaching para empresas; habíamos terminado a las 16:00, tras concedernos media hora para comer.

-Espero llegar a tiempo para la reunión que tengo esta tarde -le decía mientras observaba mi reloj, había quedado con dos compañeros para la preparación de un trailer, y llegaba justito al punto de encuentro.

-Mañana lo tengo más liado -continué, pensando en el miércoles-. Escribir por la mañana hasta primera hora de la tarde, luego ensayo hasta las 19:30, y después clases. 

Proseguí relatándole mi vida para el jueves: escribir en este blog, ensayar de 1 a 3 del mediodía, salir pitando para comer y luego a otro ensayo de otra obra entre las 6 y las 9, para finalmente actuar en un café hasta las tantas. Sí, el jueves prometía ser intenso. 

-¡Eso no es nada! -dijo mi compañera con un aspaviento.

Y a continuación, pasó a relatarme hasta cinco actividades programadas para la tarde del martes. 

Cuando me lo contó vaticiné que en algún momento de su vida le iba a estallar la cabeza, el corazón, o cualquier otro órgano vital de su cuerpo.

Esta entrada está dedicada a los que piensan que el artista es un vago, que no trabaja, que no es un miembro productivo. A los que creen que, porque algunos pasamos buena parte de nuestro tiempo en casa, estamos ociosos.  

Hoy día, el artista de nuestro país se mata por cuatro duros. Hay poco trabajo en el campo al que ha decidido dedicarse (sí, sea cual sea), y el que hay llega tarde, o llega mal. Los jefes pagan poco, o se retrasan en pagar, o los muy cabrones ni pagan. 
El artista no tiene más remedio que pluriemplearse. Los hay que aceptan trabajos de mierda para salir adelante, mientras sueñan con despegar en lo que realmente desean. La próxima vez que en el centro de Madrid os pare un captador de una ONG (cualquier ONG me vale), preguntadle a qué se dedica en realidad.  Os apuesto que si no es artista, probablemente os dirá que alguno de sus compañeros/as lo es.

Otros artistas, como mi compañera o como un servidor, se pluriemplean en diferentes campos en los que creen que pueden salir adelante, en lugar de aceptar un trabajo de los, digamos, "normales". Y así, en la actualidad, además de escribir novelas redacto guiones, estoy metido en diferentes proyectos teatrales (obras en las que actúo; obras que dirijo; obras en las que realizo cualquier otra actividad diferente a las anteriores...). Y mientras tanto preparo la publicación de un juego de rol, diseño videojuegos con una empresa que despega en el sector y, en definitiva, hago cualquier cosa que se me plantee. Todo al mismo tiempo.

Pero los proyectos artísticos son inestables. Algunos se caen, otros se encuentran con demasiados problemas y la mayoría, en definitiva, van despacio... muy despacio. El artista, además de cobrar poco y mal, va teniendo que salvar problemas en cada uno de los trabajos en los que anda metido, como si su vida fuera una larguísima carrera de obstáculos; una carrera que quizás ni siquiera gane.

La vida del artista no es fácil. Hace aquello para lo que cree que ha sido puesto en este mundo, pero sabe que quizás nunca llegue a poseer una estabilidad económica, y que tendrá que lidiar siempre contra mil y un avatares. Algunos de los artistas más veteranos que conozco han llegado a caer en la amargura; en una apatía por todos los proyectos que fracasaron, por todos los sueños que se perdieron. Y sin embargo, cuando les pregunto responden que no podían haberse dedicado a otra cosa. Porque eran, y son, artistas.

El mundo trata mal a nuestro género. No es una cosa nueva; siempre ha sido así, y quizás en el futuro resulte peor. Es lo que hay. 
Pero por favor, que nadie vuelva a pensar que no movemos un dedo, que vivimos del cuento y que no hay esfuerzo en nuestro día a día. Los artistas que conozco trabajan hasta reventar, duermen poco y apenas tienen para vivir. 

Así es hoy la vida de un artista.

2 comentarios:

Berta Carmona dijo...

Así es, Miguel Ángel, no puedo estar más de acuerdo contigo. Vivimos tiempos difíciles y lo son más para quienes, con espíritu creativo o emprendedor, nos hemos lanzado a la piscina tratando de abrirnos (pico y pala mediante) nuestro propio hueco en este mundo. Gracias por tu homenaje a todos los que trabajamos incansablemente, como tu amiga, a riesgo de que nos estalle algún órgano vital (muy bueno ;-) o los que tenemos que renunciar a muchas cosas importantes por conseguir unos euros básicos para seguir adelante. Saludos y ¡enhorabuena por tu blog! Me gusta mucho como escribes.

Miguel Ángel Moreno dijo...

Muchas gracias, Berta. Adelante con tus sueños. Digo yo que, a base de mucho pelear, el tiempo acabará dándonos la razón ;)