Ser Madrid Sur.

Una confesión: me pongo nervioso cada vez que voy a la radio; no importa si el programa es grabado o en directo, da igual, me pongo nervioso, no hay más vuelta de hoja. Si habéis tenido la oportunidad de escucharme, seguro que habréis percibido un leve temblor en la voz, una velocidad inusual para hablar, o algún instante en el que me trabo. Eso, amigos míos, es nerviosismo.

Lo curioso es que no se trata de unos nervios por hacerlo mal, sino por cómo oigo mi voz. ¿Recordáis que uno siempre se escucha raro a través de cualquier grabación? ¿Que no reconoce su voz? Bueno, pues a mí me pasa mientras me oigo hablar. Por fortuna, sólo me ocurre cuando voy a la radio, así que de momento no lo considero patológico.

Sólo hay una forma de contrarrestar el problema: sentirme cómodo, casi, casi, como en casa, como si charlara con unos amigos. De todas las emisoras a las que he acudido, en ese sentido de comodidad, creo que me quedo con la SER.

Mi entrevista con José Manuel Contreras no comenzó delante de los micros, sino mucho antes, cuando íbamos de camino, en el coche. Él mismo me adelantó que lo que pretendía era una iniciar una charla que diera comienzo en el momento de saludarnos, y que terminara en la cabina, durante el programa. Lo consiguió.

Os dejo el enlace al la página de José Manuel, para que podáis tener acceso al programa y os deis cuenta del buen ambiente que se respira, y de mi inusual comodidad (creo que se percibe muy bien a medida que avanza el programa). Por mi parte, espero volver en septiembre, para presentar mi nueva novela, La zarza de tres espinas, que saldrá publicada por Ediciones Noufront.
 

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