Confesiones literarias VII. Cómo escribir una novela

Si habéis llegado hasta aquí, es que probablemente os ha llamado la atención el sugerente título de esta entrada. Pues bien, dejadme comenzar evocando mi situación hace seis años, cuando todavía peleaba por abrirme un hueco dentro del mundo de la literatura.

Por aquel entonces, asistí a diversos seminarios en los que se decían muchas cosas interesantes sobre el mundo de los escritores. Oía a ponentes exponer maravillas acerca del arte de de la creación, pero nunca cómo escribir una novela. el cómo era siempre la gran incógnita.

Buscando la fórmula mágica, me inscribí en un taller literario. Allí esperaba que me explicaran cómo escribir una novela, qué debía hacer, qué pasos tomar. Pero nada de eso; las clases se centraban en escuchar los relatos de los demás, pensar en lo que había fallado, tomar nota y apuntar el siguiente ejercicio que debíamos hacer en casa para exponer en el taller. Si he de ser sincero, aquella etapa me resultó algo desconcertante. Tuve la sensación de no estar avanzando absolutamente nada, y además pagando por ello. Un desastre. Con el tiempo, he comprendido que un taller literario es como ir al gimnasio: te puedes comprar un par de mancuernas y hacer el 80% de los ejercicios en tu casa (salvo, quizás, los de pierna); pero en un gimnasio vas a tener a alguien pidiéndote que te esfuerces... para eso le pagas.

Del taller literario salí sin saber el cómo y doscientos euros más pobre, así que probé a licenciarme en Filología Hispánica, a ver si estudiando una carrera alguien daba respuesta a la gran pregunta...

Lectores que pensáis en estudiar una carrera de hispánicas para mejorar en la escritura: no se os ocurra matricularos. La filología, en sí, no sirve para formaros literariamente, sino la avalancha de novelas que debéis leer. Es más productivo que estudiéis otra cosa, y que saquéis el programa de lecturas de cada asignatura a través de Internet. Éstas os formarán literariamente, y además estaréis en una carrera que no disponga de un tobogán a la cola del paro.
Tarde me di cuenta de que la clave no estaba en la carrera; más o menos en 3º curso, pero ya que estaba, me licencié. 

Bien, si, llegados a este punto, todavía continuáis leyendo, es que de verdad os interesa saber cómo escribir una novela. Ahora dejadme que os confiese la cruda realidad: no hay una fórmula mágica. Que nadie os engañe, escribir una novela es un proceso duro y exige una enorme dedicación y disciplina. ¿Y qué hay respecto al cómo? La respuesta es que a escribir se aprende escribiendo y leyendo mucho. Es así como uno, al final, asimila los procesos para elaborar una historia decente. Después, cada escritor tiene su propio método; no hay reglas fijas, y cualquiera es válida si le funciona a quien la utiliza. No obstante, como no quiero dejaros con una sensación insípida en el paladar, voy a pasar a confesaros cómo es, por norma general, mi proceso de escritura de una novela, aprovechando que estoy a punto de terminar con la 6ª. Al principio, este proceso que parece tan bien estructurado era más caótico, pero poco a poco me he ido perfeccionando (de nuevo, mediante una estricta disciplina).
Este proceso no lo he aprendido ni en un taller, ni leyendo manuales, ni por recomendaciones de nadie. Todo ha resultado a base de comprender cómo funcionaba mi propio proceso creativo e ir puliéndolo.

Animo también a los escritores que lean este blog a que publiquen su método particular, creo que podría resultar muy revelador para quienes empiezan:


  1. Todo comienza con una idea. Por supuesto, se parece muy poco a lo que será la novela, y para nada es el argumento de ésta. Se trata de un flash, una imagen de una escena que no tiene por qué ser del principio o del final, sino de cualquier punto incierto. A partir del primer fogonazo, la idea comienza a crecer hacia ambos lados.
  2. Dejo que la idea macere en la cabeza, y voy tomando apuntes de lo que se me va ocurriendo en relación a la misma. Este proceso puede durar unos meses, o años; por ejemplo, la primera idea que tuve sobre la novela que estoy a punto de terminar se me ocurrió hace más o menos unos diez años.
  3. Llega un momento en el que me siento preparado para escribir la idea: ésta ha madurado lo suficiente; es hora de ponerse sobre el papel. Por lo general, a estas alturas ya sé, en términos generales, cómo va a terminar la historia. Conocer cuál va a ser el final (de forma general, repito) me ayuda a saber hacia dónde voy. También suelo tener más o menos elaborado un inicio, de modo que todo consiste en llegar desde el punto A al B. 
  4. Elaboro una sinopsis de capítulos, explicando en términos generales lo que sucederá en cada uno. Normalmente no desarrollo una sinopsis de la novela completa, sino hasta uno de los giros de trama. Cuando tengo la sinopsis, escribo la historia esta el punto de cambio.
  5. Repito el proceso de sinopsis y escritura hasta terminar la novela.. Nunca lo he hecho más de dos veces, así que puede decirse que cada nuevo proyecto está dividido en dos grandes bloques de planificación y escritura.
  6. Primera corrección: la suelo hacer desde el ordenador. Me he acostumbrado a tomar apuntes mientras escribo sobre cosas que podrían pulirse, en lugar de corregirlas en el momento, porque prefiero que el mismo acto de escribir se detenga lo menos posible. Ya habrá tiempo para reparar fallos.
  7. Presento la novela corregida a un lector de confianza (y dispuesto a ser crítico), para que apunte los errores que yo no he visto. Los corrijo, si es necesario hacerlo.
  8. Segunda corrección de la última versión de la novela; ahora en papel. Ésta es, probablemente, la corrección más importante. Hacerla desde el papel es algo que recomiendo del todo, porque permite observar muchísimas cosas que pueden mejorarse.
  9. Tras la segunda corrección, paso la novela a otros dos o tres lectores y espero su reacción. Apunto lo que me indiquen y tomo cartas en el asunto si lo creo preciso.
  10. Y, al fin, la novela está terminada y lista para enviársela al editor.

Salvando el proceso de maduración de una idea en mi cabeza, una novela suele llevarme entre seis y diez meses de trabajo constante. 

Y ahora, casi al final del artículo, los más avispados diréis: "si, pero cómo escribes una novela". Creo que esto es lo más parecido al cómo que os puedo dar. La conclusión es que nadie puede enseñaros a escribir; porque ser escritor es una vivencia, no un trabajo. Sé que puede sonar poético, pero es una cruda realidad; y al igual que cualquier otra experiencia de vida, a escribir sólo se aprende con tiempo, esfuerzo y salvando errores.


Por cierto, con mi novela actual ando en el paso 8.





6 comentarios:

Daniel Jándula Martin dijo...

Por lo que veo, coincidimos del punto 1 al 3. Luego me desvío por otro sendero, y vuelvo a coincidir contigo en los puntos del 6 al 10

Beatriz Pascual dijo...

Gracias por tus consejos Miguel Ángel. Soy fan reciente de tu blog y tengo que reconocer que me encanta cómo escribes y lo que es más importante, sobre lo que escribes. Un abrazo

Miguel Ángel Moreno dijo...

Gracias a ti, Beatriz.
Es un placer tenerte por aquí.

Anónimo dijo...

Pues yo he llegado a la conclusión de que sólo se aprende a escribir una novela escribiéndola. Y la verdad que es un trabajo bien duro, sobre todo cuando se es primerizo en esto. Pero supongo que con el paso del tiempo las cosas mejorarán si uno no se rinde ni deja todo botado a mitad de camino (aunque a veces dan unas ganas tan grandes de "tirar la toalla"!!!). Pero si a uno le gusta suficiente la historia, creo que ha de poder más la motivación de verla terminada. Llevo más de cien páginas escritas de mi primera novela (al menos de la primera que estoy total y completamente empeñada en terminar, pues antes ya había intentado escribir novelas, pero me detenía a mitad de camino y comenzaba un nuevo proyecto. Lo bueno de esos otros proyectos de novela que tengo sin terminar, es que me han enseñado algo valioso y gracias a eso he podido avanzar todo lo que he avanzado en la escritura de mi actual novela).

¡Gracias por compartir tu experiencia!

Miguel Ángel Moreno dijo...

Recuerdo que tardé 2 años en escribir mi primera novela, y todo para 160 páginas de nada. La práctica nos ayuda a mejorar.

¡Suerte con tu proyecto!

Anónimo dijo...

¡Gracias! ^_^!