El correo de la calle Tafur

Esta semana inauguro una nueva etiqueta que llamaré Teatro, a secas, y donde empezaré incluyendo esta entrada. En otras ocasiones ya he dejado entrever mi relación con el mundo de los escenarios, publicando de cuando en cuando obras en las que participaba como actor.
Esta vez comenzaré hablando sobre una obra que he escrito yo mismo, y que dirigiré, si todo va bien, a partir del año 2014: El correo de la calle Tafur.

Es una obra sin más pretensión que la de hacer pasar un buen rato al público; he buscado entretener, de tal modo que quien se siente en la butaca olvide sus problemas durante una hora. Ni más, ni menos. Para ello, la historia se centra en la vida de un cartero, amante de la cotidianidad, que está a punto de perder su empleo; y cómo, buscando desesperadamente la forma de conservarlo, termina por destapar los sorprendentes misterios que guardan sus convencinos.

Una comedia de enredo, para la cual ando seleccionando actores y actrices y preparando el casting.

Por otro lado, en dos semanas actuaré en la obra de teatro infantil El mago de Oz, que han preparado los miembros del grupo No Es Culpa Nuestra, y con quienes llevo actuando seis años. Pronto habrán más entradas que lleven esta etiqueta.

Y es que, con los años he aprendido una valiosa lección: si uno pretende vivir del mundo del arte, hoy en día, no puede dedicarse sólo a una única disciplina. Los proyectos marchan despacio, algunos ni siquiera salen, y los que lo hacen no siempre están bien pagados. Si pretendéis dedicaros a esto y os defendéis en otras áreas, un consejo: poneos con varias. Es la única forma de sobrevivir en un mundo que cada vez valora menos a los de nuestra especie.

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