Confesiones literarias XX: ¿Fondo o forma? Lo que importa en una novela

La gran pregunta, la excelsa cuestión.

Todo escritor que se precie debería preguntárselo en algún momento. ¿Fondo o forma? ¿Qué es de verdad lo que potenciará mi literatura? 
Si uno llega a este punto, es que se toma en serio esto de escribir. Juntar letras no es un mero entretenimiento con el que ahogar instantes vacíos de su existencia. 

La gran pregunta, la excelsa cuestión.

Bien, ¿te lo has preguntado? Yo sí, muchas veces. Comencé allá por 2005, buscando la historia jamás escrita. Lo que se escribía debía ser más importante que la forma de hacerlo. Me sorprendió ver que la mayoría de escritores no se ponían de mi parte. Para ellos prevalecía la forma. Sólo hallé uno de
acuerdo con lo que yo defendía: Miguel Delibes. No era un cualquiera, desde luego.

Luego empecé a leerle. Me adentré entre las líneas de El hereje y Cinco horas con Mario, y hallé una técnica tan depurada, tan brillante que abrumaba. Sentía cada escena, no por lo que me contaban, sino por la forma de hacerlo.   

Decidí entonces abarcarlo todo. ¿Por qué elegir? La forma y el fondo eran como el Yin y el Yang. Ambas describían la esencia de una novela. ¿Qué sentido tenía una elección? Lo mejor era cultivar ambas. Así, con esta resolución, me quedé durante una larga temporada, buscando mejorar la técnica y, al mismo tiempo, hallar historias sorprendentes. Hasta que topé con Cicerón.

El escritor y filósofo romano aseguraba que todas las historias ya se habían escrito. No había nada nuevo. Un hombre que vivió dos mil años atrás ya había dado por concluida la originalidad. 

Y así es. Nada nuevo hay bajo el sol.

La inmensa mayoría de los argumentos de las novelas, y de los guiones de cine, siguen la misma estructura. De hecho, es esta estructura la que les proporciona coherencia, la que hace que el público se introduzca en la historia. Revivimos el mismo viaje del héroe una y otra vez, a veces de formas evidentes; otras más sugeridas, pero nuestro protagonista no deja de hacer el mismo trayecto una y otra vez: se le plantea la cuestión, decide afrontarla, salva algunos peligros, alcanza un punto de climax, aprende algo de ello y derrota el inconveniente final. Todas las veces es igual.  
La originalidad, por tanto, no está en lo que se cuenta, sino en la forma de hacerlo. El estilo es lo importante. 

El estilo es lo que hace que uno se adentre en la historia y pasee por las calles de una ciudad, llore con los personajes o reviva el amor, la pérdida, la añoranza... 

La forma crea novelas únicas e imposibles de imitar. Por ello, el buen escritor, el verdaderamente original, no teme que plagien su idea, porque nadie más que él puede contarla igual.
Las ideas se repiten, y continuarán repitiéndose para siempre, porque son universales. Sin embargo, la forma nos pertenece, se desarrolla de forma singular en cada autor y vive en sus historias.

Ahora bien, la forma es más difícil de desarrollar. Las ideas vienen solas, casi podríamos decir que no forman parte de nuestra responsabilidad. El fondo germina con la inspiración, forma parte del ingenio de cada uno.
Sin embargo, es nuestro deber sacar a la luz nuestro estilo particular, el cómo contar una historia de forma que el lector, al final, llegue a percibir ese pedazo de alma que nos hemos dejado entre las líneas de nuestra novela.

Esta es, al menos, mi conclusión. A vosotros, ¿qué os parece?



8 comentarios:

Sandra dijo...

quizás un equilibrio entre ambas ...

Maricarmen Romero dijo...

Que estas en lo cierto. La originalidad, los sentimientos, las vivencias, son el alma de un escritor y quedan plasmadas en el libro y nadie podría expresarlos igual porque no le pertenecen. Esa es mi opinion como lectora nada más.

Coronado Bufón dijo...

"...todas las historias ya se han escrito. No hay nada nuevo."
¿Sabes? Me ha hecho recordar algo que una vez me dijo un maestro que tuve de Bellas Artes, y es que en Pintura ya todo está inventado. Y así debe ser, lo mismo que lo que comentas acerca de las historias que inventa un escritor. Así y todo, yo sigo resistiéndome a creer que sea cierto

Caníbal dijo...

Iba a comentar algo respecto al post pero luego recordé que no respondes a los comentarios :(

Miguel Ángel Moreno dijo...

Caníbal, claro que respondo, si lo creo necesario. Pero me gusta no entrometerme en los comentarios los lectores.

Ana dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Me ha pasado que me encuentro con historias similares, pero en ambos casos los dos autores lo contaron de una forma tan diferente que me parecieron completamente diferentes.

Anónimo dijo...

ESTÁ BIEN LO QUE DICES.
. ME AYUDAS MUCHO PORQUE ESTOY ESCRIBIENDO O ESO INTENTO SOBRE MI VIDA...Y DICES QUE HAY QUE HACER QUE EL LECTOR SIENTA, COMO VIVIENDO LO QUE SE ESCRIBE, QUE LLORE, QUE SE ALEGRE. EXCELENTE TUS PALABRAS !
PAOLA PAOLI .

Savitri Ingrid Mayer dijo...

Muy bueno tu post, pero... no estoy de acuerdo. Creo que el fondo y la forma son igualmente importantes, ninguna historia es igual a otra (como ninguna persona lo es), y así como una buena historia mal escrita pierde valor, la excelencia formal en una historia intrascendente la convierte en cáscara vacía. En suma: el fondo y la forma son indisolubles.