Sobre el conflicto entre escritores en papel y escritores en Amazon

Desde la aparición del sistema KDP en Amazon, y la posibilidad de que cualquiera con ganas de contar una historia pueda autopublicarse, he venido observando que Facebook se ha llenado de ciertos temas que terminan, de una forma u otra, enfrentando a los escritores a los que llamaré "tradicionales"; es decir, aquellos que publican bajo el amparo de un sello editorial, y los que se que navegan en el nuevo medio (a los que llamaré "indie"). Los escritores de ambos mundos han ido poco a poco distanciándose en aquello que defienden, a pesar de que todos dedican su esfuerzo e ilusiones en el mismo empeño: escribir historias.
Me considero un escritor en papel. Aunque tenga una novela autopublicada, carezco de muchas de las experiencias de los indie. No obstante, intentaré ser todo lo objetivo que pueda. Os animo, no obstante, a verter cualquier opinión al respecto sobre lo que aquí escriba. 

Voy a hablar con total sinceridad.

  • Amazon permite publicar a cualquiera. Muchos escritores indie consideran esto como la ruptura del rechazo que algunas editoriales ejercen de forma sistemática. Pero la cruda realidad es que las listas éxitos terminan convirtiéndose en un cajón de sastre en el que vale todo y se publica cualquier basura. 

  • ¿Y qué sucede con las editoriales en papel?, pues exactamente lo mismo. Han vendido su alma al dinero, a la venta fácil. Uno puede encontrarse la mayor bazofia disfrazada de novela del año. Lo que diferencia esto de los indies es que detrás hay una estrategia de marketing, un diseño llamativo de portada y una distribución, cosa que éstos no tienen. Algunos escritores tradicionales, sin embargo, creen que esto es suficiente para desprestigiar a los que se autopublican.

  • Otros escritores tradicionales defienden un punto que me parece algo más sensato. Se amparan en el hecho de que cuando las novelas son publicadas han pasado antes por el beneplácito de unos lectores de prueba, un editor y hasta puede que un agente editorial. Esto asegura que va a haber cierta calidad detrás. ¿Es así? Tras mucho pensarlo, mi respuesta es NO; o al menos, no siempre. Es cierto que las novelas tradicionales han pasado una criba, pero ésta pocas veces se rige por la calidad literaria, sino más bien por el empuje comercial; al punto 2 me remito. Sin embargo, sí dejo una puerta abierta al hecho de que detrás de la fuerza comercial hay, a veces, una buena calidad literaria y una historia bien contada. Si la novela gusta, no siempre tiene que ser por el morbo, o por una despiadada estrategia de marketing. A veces resulta que es buena. 

  • Y enlazando con el punto 3, resulta que buena parte de los escritores indie merecen ser rechazados por un editor. Lo que escriben es malo a rabiar. Por mucho que les hubiera gustado ver sus novelas publicadas, aquello no había por dónde cogerlo. Amazon les ha dado una salida, y lo que es más, les permite hacer piña entre ellos y compartir su discordia. Y de repente el mundo editorial es el demonio, está podrido, no merece sus obras y las normas que lo rigen ya no valen para un mundo que está cambiando. Y he aquí, con estos argumentos, donde germina la semilla de los encendidos debates contra los escritores tradicionales. Para muchos indie, los que publican en papel se han condenado. Sus obras han pasado a manos de un universo moribundo, mientras que ellos son libres. ¿Llevan razón?, pues en en parte, SÍ. El mundo editorial ha vendido su culo (de nuevo, me remito al punto 2). Pero claro, eso no quita que las obras de muchos indie sigan siendo malas. Amazon no es la cueva de los poetas muertos. No está lleno de potenciales artistas incomprendidos, ni mucho menos.

  • ¿Pero están en Amazon todos los que fueron justamente rechazados por las editoriales? NO. Dado que éstas persiguen lo vendible, y muchas veces les importa poco la calidad, algunos autores que fueron rechazados son verdaderamente buenos. Otros podrían publicar en papel, porque tienen una calidad que ninguna sello rechazaría, pero no lo hacen porque están cansados de que estos terminen prestándoles una atención a medias y se centren -de nuevo- en los que más venden. De que su obra, a pesar de hallarse en papel, termine paseándose sin pena ni gloria por las estanterías de los grandes centros comerciales. Amazon les ofrece un universo nuevo, la posibilidad de que repiquen las campanas por ellos; y ciertamente lo merecen.

  • Pero en el caso de que llegara a sonar la flauta y recibieran decenas de miles de descargas, ¿se pasarían a una editorial tradicional? La experiencia demuestra que a menudo es lo que hacen. No obstante, creo que las convicciones que defienden algunos indie son ciertas; que, en efecto, sí ven Amazon como el nuevo mundo editorial, y no como una salida para lo que nadie quiso... hasta que alguien lo quiera, y que los hay que pese a las ofertas, han rechazado cambiarse al papel. Los hay, y creo que su decisión es muy elogiable. 
Mis conclusiones con todo esto son varias.

  1. Poderoso caballero es don dinero. Esto es cierto para las editoriales, pero también con los escritores.
  2. Las diferencias entre el escritor tradicional y el indie son pocas, o incluso nulas. Ninguno debería ver con malos ojos  la acera por la que transita su vecino; puede que algún día tenga que cruzar la calle...

6 comentarios:

Bruno González Escobio dijo...

Hola una vez más, Miguel Ángel! Ante todo quería felicitarte por tu curro, se ha convertido en un auténtico placer para mí encontrar tus entradas cada jueves. Según tu catalogación intuyo que mi senda puede que acabe yendo por lo indie, cosa que relaciono, por cierto, con la música de un modo inevitable y con un viejo single que un amigo y yo lanzamos al vacío para nadie, se titulaba, "gente, indie-gente", podrás imaginarte que aquello era un despropósito.Pero nos reímos mucho.Hace tiempo me lance demasiado diciéndote un no sé qué de una propuesta que después me dió miedo enviarte, jamás se me ha olvidado, pero es que no sé cómo concretarlo, por lo tanto, intentaré ser muy breve:eres de los pocos blogs que tocan el tema del mundillo con cierta profesionalidad. Bien, tal vez fuera monopolizar un tanto el tema pero lo mismo haya más gente intersada, como yo, en la parte práctica de esto, a saber: imaginemos que alguien tiene una novela, un libro de relatos, un poemario, un ensayo, lo que fuere que quiere publicar... es decir, una vez zanjado el tema creativo, la redacción, las correciones, una vez se lo has dado a alguien de MUCHA cCONFIANZA para que te destroce, ¿cuales son los pasos que hay que dar en el abismo?, ¿qué haces?,tienes tu libro ahí, en la mesilla, oliendo a tinta fresca,¿y qué?¿Te haces un listado de editoriales y lo vas mandando?¿te presentas tú allí mismo?¿es necesaria la ayuda de un agente?,¿cómo se hace eso?¿hay que ir de POFFESIONAL, es mejor admitir que es tu primer trabajo y que no tienes ni idea?, Bueno, yo ahí lo dejo, tal vez te sirva para hacer una entrada,tal vez no.MUCHAS GRACIAS POR LEERLO aunque comprendería que no colgases semejante mastodonte de comentario.BRUX.Y OTRA VEZ, FELICIDADES.

Miguel Ángel Moreno dijo...

Hola Bruno.
Propones un asunto muy interesante. Creo que bien merece una entrada para el próximo jueves, así que me lo apunto y lo preparo. Gracias por un comentario tan interesante.

Bruno González Escobio dijo...

Muchas gracias a ti,siempre eres muy amable; yo te voy a pedir, si no te molesta mucho, que lo hagas por puntos o algo así,piensa que es algo que para ti ya está muy asumido pero que para nosotros "los alevines", es un mundo lleno de obstáculos e inseguridades.Yo mismo he mandado dos propuestas a editoriales pequeñas por mail y bueno, la verdad es que no sabía bien ni lo que estaba haciendo, imagínate que los correos que mandé fueron más o menos de este tipo.Jamás me respondieron, tampoco sé si hay que mandarles algún texto o algo para que se hagan una idea, o si les vale con el argumento y ya te llaman ellos... si es mejor por correo ordinario porque parece más serio o si vale con un mail, en fin todo eso.No te haces una idea de la ayuda que puede significar tener todo esto claro. Otra vez GRACIAS y ya te dejo tranquilo.BRUX.

Nando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nando dijo...
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Nando dijo...

En mi opinión el debate sobre la calidad de una novela, en el contexto digital, es irrelevante. En internet publica todo el mundo, por ejemplo este blog, o suben videos, o música. ¿Deberían escribir artículos como este solo periodistas acreditados o profesionales? ¿Se deberían cerrar los millones de blogs que hay por no tener calidad? ¿Y quién decide esa calidad? ¿Quién ejerce esa censura? Todo eso es del pasado, o del mundo tradicional, donde al haber límites físicos y económicos sí es imprescindible filtrar.

En digital, no solo en Amazon, no hay filtro porque no es necesario. Es más, poner un filtro es CENSURA. Si no te gusta algo, no lo lees, como con los blogs, y si no tienes criterio propio para saber lo que te gusta o no, siempre podrás seguir las recomendaciones de supuestos expertos en literatura que estarán encantados de decirte lo que tienes que leer. Pero no hay motivo para suprimir nada porque alguien lo considere basura. Que ese alguien lea otra cosa.

Si el filtro editorial es tan bueno, que no lean libros que no provengan de una editorial. Ahí está el filtro que algunos reclaman. No es tan difícil ver el campo "editado por" en Amazon o en cualquier otra tienda digital. Claro, es más sencillo que borren todo lo demás y si alguien lo quería leer es su problema. Si alguien quiere seguir el filtro editorial siempre podrá hacerlo, siempre. La única diferencia es que en digital no pueden impedir que otros no sigan ese filtro y lean lo que quieran. Ese parece ser el problema de muchos.

Pero vamos, que los que defienden la calidad editorial, esa que desemboca en la devolución de la mitad de los libros físicos que producen sin que se les quite el envoltorio siquiera, pueden hacerlo perfectamente. También pueden respetar a quien no quiera seguir ese filtro y desarrollar un criterio propio. No es tan difícil dejar que la gente decida qué quiere leer, solo hace falta no intentar imponer tus criterios a los demás.